Panóptico

“Todos somos el Piojo”

¿Quién imaginaría que con una vocación de ratón verde, debilucho, temeroso y derrotista; llegaríamos a ser unos “piojos” fuertes, valientes y triunfadores? ¿Cómo pensar que un “piojo” “de baja estatura, rostro caricaturesco y con unos kilos de más” alegraría por un instante el rostro de un país en recesión económica, bajos salarios e inflación a la alza?Este “piojo” creativo ante la crisis: Recibió una Selección Nacional desvencijada, que arregló con “un alambrito”. Tres directores técnicos habían fracasado en el intento. Entre críticas, por su escasa capacidad y experiencia, llegó a la Copa Mundial de panzazo. Los partidos previos al mundial fueron un desastre: Nunca tuvo alineación definidao juego en equipo.El desastre era inminente: Mientras las casas de apuestas le daban a México el 1.2% de posibilidades para levantar la Copa; el país temblaba y se hincaba devoto ante la Virgen de Guadalupe para implorar: “¡Aunque sea el quinto partido, Morenita. No te pedimos más! Nuestro pleito con las Reformas Fiscal y Energética, puede esperar. Pero ayuda al “piojito”. Es raza. Es del barrio”.Llegó el Mundial, y “el piojo”, con el mentado “alambrito” arregló una Selección que no estaba para grandes cosas, y la motivó a reinventarse con cálida entrega y fría determinación. Hoy, México tiene siete puntos, y pasará con Brasil a la siguiente ronda. El próximo domingo, en el fatídico quinto partido, “el piojo” enfrentará a Holanda. Ese día, necesitará más que “un alambrito” para triunfar; aunque la victoria más importante está ganada.En este momento, ¿a quién le importa que este “piojo” sea un “insecto parásito muy pequeño, de cuerpo aplastado y carente de alas, con el aparato bucal adaptado para perforar y chupar, que vive fijado al pelo de los seres humanos y de otros animales”? A nadie.Este “piojo” desde su ínfima piojez, nos ha permitido imaginarnos, por un instante efímero, como un país creativo, motivado y determinado; en suma, capaz de edificar una mejor sociedad para nuestros hijos.Nuestro “piojo”, pariente de “Hulk” y de Goku, el súper saiyain de Dragon Ball, es visceral, emotivo, errático, violento, temperamental y en ocasiones vulgar. Sin embargo, nadie puede dudar su inteligenciay su sensibilidad para “arreglar con un alambrito” a la Selección Nacional, y con ello, demostrarnos que es posible reinventarnos como nación para aspirar a un futuro mejor.Ese instante podrá diluirse entre la efervescencia mediática y panbolera, pero la enseñanza permanece y nos pertenece. Es nuestra.Por ello, “el piojo” Miguel Herrera es nuestro “piojo”; y más que sus liendres, todos somos piojos. 


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