Panóptico

“Los Pilares del Poder: Sucesión 2017”

En política estatal las columnas del poder son 4: El sector obrero representado por la CTM. El sector magisterial integrado por las secciones 5, 35 y 38. La Universidad Autónoma de Coahuila y el Sindicato  de Burócratas del Estado. 

El PRI intenta, cual sudoroso Sansón, sostener en pié esos 4 puntales a cada momento. 

Del grado de control político que tenga el gobernador sobre estos 4 factores depende su capacidad para gobernar el estadoe impulsar la candidatura de su sucesor a la gubernatura. 

Hoy en Coahuila, esos 4 bastiones sugieren una gobernabilidad adecuada y, por ende, apuntalan la llegada de Miguel Riquelme al Palacio Rosa en 2017. 

El arribo de Jesús Berino, secretario de Trabajo de la CTM, a la Secretaría General del PRI Estatal confirma la alianza estratégica del sector obrero mayoritario con el proyecto riquelmista.

Los dirigentes magisteriales del SNTE en Coahuila, Blas Montoya (Sección 5), Javier Cordero (Sección 35) y Rubén Delgadillo (Sección 38) son títeres de Carlos Moreira Valdés, coordinador de Organización del SNTE.

Previo a las elecciones pasadas, Moreira obligó a firmar a estos líderes, a sus respectivos comisionados y delegados regionales el apoyo para Riquelme en 2017. 

La UAdeC vive una transición orquestada desde la Secretaría General y la Oficialía Mayor para terminar el ciclo del grupo de José María Fraustro que ha gobernado los destinos de la universidad durante 18 años. 

Analistas de Torreón apuntan a una alianza entre el Secretario General de la UAdeC, Miguel Riquelme y el Clan de los Medina, que ha ejercido por décadas un control vertical de la Coordinación universitaria en Torreón, para asegurar una doble jugada: Posicionar al Secretario como candidato a la Rectoría en 2016 y fortalecer, desde la UAdeC, la candidatura de Riquelme en 2017.

¿Y Rosa Isela Alarcón, dirigente del Sindicato de Burócratas del Estado? Está lista, con matracas y banderas tricolores, en espera del banderazo para apoyar la causa del gobernador. 

Hoy los cuatro pilares del poder benefician el futuro de Riquelme.  Empero, ¿habrá cantado el ampáyer el último out de este juego sucesorio? 

¿Usted que piensa, amable lector?  


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