Panóptico

“Entre Nacionalistas te veas”

La actitud demencial de Trump contra México, inflamó nuestro nacionalismo primigenio. Por eso lo miramos como Ofelia mira al Príncipe Hamlet cuando entra a su habitación; “como si hubiera salido del infierno para anunciar horror”. (Acto II, Escena II).

Y nos hinchamos de fervor patrio que actúa como espejismo para alucinar que con una banderita tricolor, -made in China-, habremos de doblegar al orate y transformar esa relación estructural  de dependencia con los Estados Unidos. 

Carlos Salinas de Gortari, padre del TLC, nos hizo salir de nuestro rancio nacionalismo revolucionario de corte autoritario, para abrazar la flamante modernidad globalizante forjada en la democracia.

Hoy, la emergencia trumpiana nos fuerza a sacar de ese apolillado baúl priísta, los andrajos de un nacionalismo ya difunto. 

Con rostro apanicado, la clase política y empresarial, la Iglesia y los medios de comunicación, nos incitan a ondear esos jirones patriotas para recuperar “la unidad y la dignidad nacional” ante los embates del demente pelos de elote.

Y obedecemos, cual fanaticada fiel, al ponernos una banda tricolor en la frente, al montar la bandera en nuestra cuenta de “tuiter”, el escudo patrio en el muro del “feis” o al cantar el himno nacional en los estadios de fútbol.

Sin embargo, entre la febril gritería, las preguntas que los incitadores se hacen, son: ¿Cómo beneficiaré los intereses de mi élite (política, empresarial, religiosa o mediática) en la negociación con Trump?

¿Cómo fortaleceré el posicionamiento de mi grupo respecto a las elecciones de 2018? ¿Cómo apuntalaré, en este río revuelto, mi relación con los mexicanos (EPN), con electores y clientelas electorales (partidos), con cámaras empresariales (empresarios), con feligreses (iglesia católica) y con radioescuchas, lectores y televidentes (medios)?

La fanaticada mexicana puede ser bien nacionalista, pero sólo será escenografía para que las élites del país, renegocien el futuro de México con Trump y, de paso, refuercen sus intereses particulares, no, los de la Nación. 


canekvin@prodigy.net.mx