Panóptico

“México 2014”

El gobierno peñanietista soslayó una premisa básica de la ciencia política: No puede haber reformas estructurales exitosas en la economía, sin una profunda democratización política del país. Enrique Peña Nieto hizo lo opuesto. Impulsó 11 reformas desde las élites gobernantes cobijadas bajo el Pacto por México. El Congreso y el Senado actuaron como Oficialía de Partes del mismo;mientras las militancias partidistas y la ciudadanía eran ignoradas. Estas reformas económicas permitirían restaurar el viejo régimen priistabajo una fachada de modernidad y globalización. Los mecanismos eran tres: “Mover a México” de acuerdo a los intereses del capital internacional, para atraer inversión y empleos, en menoscabo de la integridad nacional, del medio ambiente y de campesinos e indígenas. Fortalecer el poder del Ejecutivo, desde la estructura de gobierno y del PRI, con el objeto de asegurar la permanencia priista en Los Pinos. Y, redefinir la relación de poder con la élite económica del país, agrupada en el Consejo Coordinador Empresarial y el Consejo Mexicano de Hombres de Negocios.Misma que después de 12 años de jauja panista lucía desbordada en su voracidadpor acaparar más.Era “el momento de México”. La cornucopia salinista regresaba 26 años después. Sin embargo, la terca realidad desnudó al proyecto peñanietista, que en ese momento, ni siquiera contemplaba medidas que exigiesen transparencia y rendición de cuentas a las cantidades billonarias de inversión esperadas por las reformas. “El Momento Mexicano” fue propaganda diluida por  “los problemas estructurales que México no ha conseguido resolver, como el bajo crecimiento, la corrupción endémica, la falta de transparencia,la no rendición de cuentas y la impunidad generalizada”.A Peña Nieto se le hizo bolas el engrudo: México tendrá este 2014 “un crecimiento económico del 2%, casi la mitad de la expectativa original del 3.9%–, con una acelerada depreciación de la moneda que ha colocado al dólar por arriba de los 15 pesos, y un desplome en el precio del petróleo que lo ubica ayer en 47.04 dólares por barril, muy distante de los 81 dólares originalmente proyectados”.Su imagen política está deteriorada por su ineptitud para responder a situaciónes como la de Ayotzinapa, Tlatlaya, Michoacán, las casas Blanca y de Malinalco y su relación con el Grupo Higa. La misma también está debilitada porque los partidos políticos –integrantes del Pacto- perdieron fuerza y credibilidad por su participación en el mismo.En este momento, Peña Nieto está por doblegarse ante el empresariado nacional. Sin embargo, más allá de esta crisis que cimbra el presente y el futuro de México, emerge una ciudadanía insatisfecha con el sistema –que incluye a las élites política y económica- y que tiene un reto ante sí: Construir una alternativa de mejor país.¿Podrá transformar su rabia en acción política organizada y estratégica con repercusión nacional? 



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