Panóptico

“México: ¿Lindo y Querido?”

Primer Acto: El PiojoAnte la derrota con Holanda, el “Piojo” Herrera estalló contra el árbitro portugués Pedro Proenca por señalar un penal que precipitó la derrota mexicana.Además, culpó a Robben por “tirarse un clavado”, e impresionar al árbitro para marcar la pena máxima a favor del equipo holandés.Consulta Mitofsky contradice al “Piojo”, quien utilizó la estrategia “mexicana” de gritar “el enemigo está afuera”, cuando en realidad está adentro. El 53% de los encuestados señala a Herrera como responsable de la derrota, el 20% dice que fueron los jugadores, y sólo el 18% cree que fue culpa del árbitro. Segundo acto: El Sistema“El Piojo” demostró ser un gran motivador que nos hizo soñar, por un momento, en nuestra capacidad para ser mejores como mexicanos; cuando muy pocos, auguraban un buen futuro a la Selección. Empero, las carencias terminaron por relucir. La Selección forma parte de un Sistema más amplio, plagado de intereses económicos que le impiden, por ejemplo: Establecer una relación directa entre las experiencias exitosas de las selecciones menores y la Olímpica con la Selección mayor. “El Piojo” tomó una fotografía de la Selección, desprendida del Sistema en la cual esta inmersa, y con ella hizo volar a una nación.Al final,nuestras ausencias sistémicas terminaron por pesar más.Lo suyo fue una afirmación resumida en una frase increíble: “Nosotros aspiramos a ser Campeones del Mundo”. Nada más.Creer, a fuerza de voluntad, no es suficiente. Se requiere el enramado institucional que soporte esa creencia, con una planeación estratégica de largo aliento  ligada a las mejores prácticas internacionales en el deporte y en su administración.De otra manera, de llegar al próximo Mundial en Rusia, “volveremos a jugar como nunca, para perder como siempre”.Tercer acto: El DesmadreEn los Mundiales nuestra vocación derrotista explota por su capacidad para el desmadre.En Francia 1998 meamos y apagamos, en plural, porque la afrenta cometida es como nación, la Flama Eterna, ubicada en el Arco del Triunfo en Paris que tenía 75 años encendida de manera continúa.En Corea-Japón 2002 accionamos la palanca de emergencia para detener la marcha, a más de 250 kilómetros por hora, del tren bala en Japón. En Sudáfrica 2010 pusimos un sombrero de charro sobre una estatua de Nelson Mandela.En Brasil 2014 nos tiramos en estado de ebriedad del piso 15 del crucero que seguía a la Selección Mexicana. En días recientes, abusamos de una mujer brasileña y golpeamos a su esposo y a otro brasileño que intentaron defenderla.Hoy, nuestro fútbol se encuentra atrapado, entre un Piojo falto de autocrítica, la ausencia de un Sistema que transforme el futuro de la Selección, y el desmadre mexicano que hace estallar nuestra tendencia al fracaso cada cuatro años. 



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