Panóptico

“Matrimonio Gay: ¿Correctitud Política o Diálogo democrático?” (II)

El mismo Moreira explica su razonamiento, cuando declara que “los derechos humanos y civiles no están a votación de nadie” (…) “éste no es un tema de mayorías porque entonces si ponemos sobre la mesa este tema, habrá irreflexivos que empiecen a discriminar a otros por el color de la piel, por la religión, por el estado civil, la discapacidad o el lugar donde nacieron y al rato vamos a tener un estado como la Alemania nazi” (Milenio Laguna: 5-10-14):Por ello, Rubén nunca consultó al coahuilense promedio sobre esta iniciativa. Ya no digamos a sus opositores más evidentes, como son la Iglesia Católica, las Comunidades Cristianas, el empresariado, los partidos políticos (no priístas) y las instituciones educativas privadas. O, ¿en qué momento desplegó una campaña para educar a la sociedad coahuilense sobre la importancia de dicha ley? ¿Cuándo la aterrizó entre la gente común para hacerla suya, a través de la reflexión y el consenso democráticos? ¿Por qué Moreira no tuvo confianza en la inteligencia colectiva de los coahuilenses para entender la justicia y necesariedad de la ley aprobada?¿Por qué, el imponer “la correctitud política” pesa más que el esfuerzo de educar a los coahuilenses sobre la justa necesidad de dicha ley? Nunca para ponerla a votación, lo cual es un absurdo, sino para sensibilizar mediante estrategias inteligentes y respetuosas, a una ciudadanía vedada por razones culturales para pensar y sentir el cómo ser “indiferente a la diferencia”.¿Acaso cree Rubén, que una vez validado el matrimonio igualitario, la campaña “Libres e Iguales” propuesta por Javier Hernández, Alto Comisionado de la ONU en México, será suficiente para sensibilizar a los coahuilenses sobre los derechos de la Comunidad Lésbico Gay? Lo pregunto en un país, en el cual, el 91 por ciento de su población, declara que los homosexuales  son discriminados o excluidos de manera sistemática (Parametría: 2013). Es imposible ir en contra de una ley que valida el principio profunda y entrañablemente humano de la no discriminación por orientación sexual o apariencia; lo cuestionable es, sin embargo, la manera autoritaria y paternalista como llegamos a ella. Misma que desprecia la capacidad ciudadana para crecer en el reflexión racional, informada y propositiva.Empero, este es “el estilo de gobernar” de Rubén Moreira; mismo que aplica también para los casos de la Ley para la Declaración de Ausencia por Desaparición de Personas, laLey General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas y la Ley de Protección a Migrantes. Todas estas leyes son justas, necesarias e incuestionables: Pero nunca, a costa de sacrificar en aras de “la correctitud política”, nuestro crecimiento como sociedad dispuesta a aprender el cómo discernir nuestro futuro en democracia y en libertad.  


canekvin@prodigy.net.mx