Panóptico

“El Julión: ¿Joven de Jóvenes?”

Con ternura este redactor escucha al cantante grupero Julión Álvarez cuando entre pesadillas susurra: “Sueño con estrechar la mano de un Presidente de la República”, a pesar de ser “un pobre caminante/ que no sé ni a donde voy/ ni sé de donde vengo/ ni sé dónde ahorita estoy/ vago solito en el mundo/¡ay! Qué desgraciado soy”.

El redactor emocionado aplaude cuando en evento reciente, Enrique Peña Nieto, nunca con actitud electorera, pero sí con preocupación por recuperar la confianza de los mexicanos, abrazó al cantante con estas palabras: “A Julión Álvarez, muchas gracias. Un joven talento de Chiapas. Un joven que ha destacado, que ha representado a su tierra, y me da mucho gusto que sea un gran ejemplo para la juventud Mexicana”.

El redactor apapachaba a un sentimental Miguel Velasco, Gobernador de Chiapas, mientras un coro de niños entonaba una canción de Álvarez; “Sé muy bien que quieren atraparme/ el gobierno pretende encerrarme/ pero se van a querer queriendo/ por más que me busquen no van a encontrarme/ mis negocios siguen pa’delante/ eslabones tengo en todas partes/ ya me voy poniéndome el sombrero/ con mi super del 11 fajada/ y sin andar con tanto rodeo/ me llamo Ismael y me apellido Zambada”.  

Entre los frenéticos gritos de los asistentes, Velasco alzó su voz con desconocida hombría para exclamar: “El día de hoy los chiapanecos nos sentimos muy orgullosos de tener a uno de los mejores cantantes de la República Mexicana.

Tengo la fortuna de ser muy amigo de él desde hace muchos años”. 

En ese momento, el redactor confundido, vió como el Julión tomó el micrófono para cantar a capella: “Celebremos (este evento) descargando un buen fusil que no fallen las princesas nos vamos a divertir/ vayan haciendo cola, que hay una línea  a seguir/ se escucha un M60 y un R15 también/ vamos agarrando vuelo, la adrenalina está al 100/ voy por mi troca blindada, todo puede suceder/ y sigue y sigue la balacera, le continuamos con la loquera/ que traigan una plebe de arranque para gastarme con ella un pase”.Apendejado el redactor, empezó a aplaudir como acto reflejo, cuando Peña Nieto y Velasco hacían lo mismo, obligados por la multitud y el futuro de la juventud mexicana. 


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