Panóptico

“La Joven Violencia de México”

Primer acto:Huracanes de violencia arrasan México. Ayotzinapa destapó la injusticia estructural que ha sometido por décadas a la nación: Bloqueos, manifestaciones y protestas brotan por doquier. Los jóvenes universitarios toman el estandarte de la indignación bajo la consigna: “Quisieron enterrarnos pero no sabían que todos éramos semilla, #Ayotzinapa somos todos”.Contra el hartazgo de estos jóvenes, la represión del Estado.Segundo acto:El secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos, declara que “el desarrollo y el progreso de la nación están en juego ante los problemas actuales que impregnan la agenda diaria”.Habla EPN al regresar de su viaje a China: “Aunque hay una actitud de diálogo, acercamiento y apertura, el Estado está legítimamente facultado para usar la fuerza, cuando se ha agotado cualquier otro mecanismo para establecer el orden”.Displicentes ambos, de la violencia estructural que ejerce el sistema contra los jóvenes, deciden soslayar sus responsabilidades.Tercer acto.En México en 2012-2013, había más de 21 millones de jóvenes entre 15 y 24 años. Con el 27.4%, México tiene el tercer porcentaje más alto de jóvenes que no estudian ni trabajan, entre 34 naciones que integran la OCDE. Esos jóvenes están“en trabajos super explotados, en el vabagundeo urbano, como vendedores callejeros, en las filas de la delincuencia y el pandillerismo, en las tribus urbanas (punks, anarcos, hiphoperos, raperos, etcétera)”.Es el ejército juvenil que ingresa a “las actividades delincuenciales de los mercados negros, la trata de personas, la prostitución y el tráfico de drogas. Los carteles los reclutan desde la edad de 14 años promedio, cuando años atrás, era entre los 25-30 años”.¿Qué opciones de vida les ofrece el Gobierno a esos jóvenes? “La infraestructura de las escuelas primarias, secundarias y de bachillerato es deplorable”.  Cada año, un millón de niños y jóvenes desertan de la primaria y de la secundaria por falta de recursos. La población joven ha crecido en un 30 por ciento, pero “la matrícula de los centros educativos superiores y medio superiores se ha estancado”, y “los lugares para para nuevos aspirantes no se han incrementado”. La UNAM rechazó a un 91% de aspirantes en 2014. La UAdeC a más del 50% ese mismo año.El gasto educativo en México es del 5.3% del PIB; inferior al 14% de Cuba. Para la educación superior, México dedica el 0.59% de su presupuesto, cuando la UNESCO marca como mínimo el 1.5%. Por ello, en nuestro país, “sólo 3 de cada 10 jóvenes pueden asistir a planteles de educación superior”, cuando Chile, rebasa ese porcentaje, con 6 de cada 10. Ante esta desesperanza estructural ejercida contra nuestros jóvenes, ¿no es posible esperar que, con todos sus excesos, abanderen la rabia e indignación de nuestro país, mientras la guillotina de la criminalización y la represión pende sobre sus cabezas?¿Cuál es, ante esa joven violencia, nuestra responsabilidad como sociedad adulta? 


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