Panóptico

“Jocelyn, no está sola”

Ella es Jocelyn. Tiene 18 años. Vive en un rancho cerca de San Pedro, Coahuila. Mientras termina la preparatoria, trabaja los fines de semana en Torreón, donde cuida a una anciana, doña Teresa.

Jocelyn mide 1.72 de estatura. Su mirada inocente reta su voluptuosidad. Su inteligencia es muy superior al promedio: El ITESM-Campus Laguna le ofreció una beca del 100% en su programa “Líderes del Mañana” para cursar la carrera de arquitectura. Ese es su sueño.

Cuando doña Teresa supo, le espetó a Jocelyn: “Si quieres cumplir tu sueño, no puedes tener novio o embarazarte”. Y continuó: “¿Cuántas niñas hay en tu salón?” “18” respondió la joven. Doña Teresa insistió: “¿Cuántas se han embarazado?”. “12, señora”. Ahí, le prometió: “Si cumples lo que te dije, te ayudaré con algunos de tus gastos en la carrera de arquitectura”.

3 meses después, Jocelyn dejó el trabajo. El segundo fin de semana que faltó, doña Teresa preguntó por ella a otra persona que le cuidaba. Ésta le dijo que Jocelyn dejó el trabajo porque estaba embarazada y no quería tener un tercer aborto. El primero, según la cuidandera, lo había tenido a los 14 años. “Pero, ¿y su sueño, la universidad?”, balbuceó la señora. “Pos’, ¿quién sabe?”, le respondió. Incrédula, en su tristeza, doña Teresa, calló.

Jocelyn no está sola. En 2011, el director del Hospital General de Saltillo aseguraba que ahí llegaban “pacientes de 12, 13 y 14 años de edad que nunca habían visitado un hospital y que acudían por primera vez, embarazadas o a punto del parto”. Ese año, de 30 mil embarazos registrados, 11 mil fueron de mujeres menores de 20 años y mil de menores de 15 años.

En 2012, Coahuila ocupó el 5º lugar en embarazos adolescentes en México. En 2013 y 2014 el 2o. Y en 2015 arribó al 1er lugar.

Jocelyn no está sola. Millones de mujeres jóvenes en México comparten su realidad: El embarazo adolescente aumentó de 69 por cada mil mujeres en 2009 a 77 por cada mil en 2014.

Con esas vidas, crecieron las muertes: Las adolescentes menores de 16 años tienen 4 veces más probabilidades de morir que las mujeres de entre 20 y 30 años. La tasa de mortalidad del neonato es un 50% más que en mujeres de entre 20 y 30 años. 

Hoy, en Coahuila y en México, la vida y la muerte de mujeres adolescentes y de sus hijos, asfixiados por la pobreza, aniquilan toda posibilidad de soñar. 


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