Panóptico

“La Izquierda: ¿Light o Heavy?”

Al entrañablePepe Marroquín

quiensiemprecreyóque

“lasconvicciones son esperanzas”.  

In Memoriam.


EL Siglo XXIenfatiza la aparienciasobre la esencia; el simulacrosobre la substancia; el espectáculosobre la vidamisma.Es el triunfo de lo “light” o ligero,sobre lo “heavy” o pesado. Con una izquierda pulverizada en México, y más allá de toda apariencia: ¿Puede pensarse ser de izquierda, sin hacerse las siguientespreguntas y comprometerse con sus respuestas? ¿Cómo reconstruir una izquierda en nuestro país sin los vicios del autoritarismo y totalitarismo que sostuvieron a sangre y fuego los regímenes de la Unión Soviética, China y sus respectivos países satélites? Vicios que incluyeron, una casta de privilegio, corrupción e impunidad flagrantes. ¿Cómo abrazar las mejores causas de la izquierda, sin vincularlaal movimiento internacionalista que desde una perspectiva, ciudadana y partidista, impulsa la alternativa de otro mundo posible en el terreno económico, político, cultural, ético, religioso y medioambiental?El teólogo de la liberación Frei Bettoofrece este decálogo “para mantenerse en la izquierda”;y encontrarasí, la vida encapsulada en esa experiencia de transformación social y personal,alresponderesas preguntassin simulacro de por medio. Primero, mantenga viva la indignación. Segundo, la cabeza piensa donde pisan los pies. No es posible ser de izquierda sin mancharse los zapatos allá donde el pueblo vive, lucha, sufre, se alegra y celebra sus creencias y sus victorias. Teoría sin práctica es hacerle el juego a la derecha.Tercero,  no se avergüence de creer en el socialismo. Cuarto, sea crítico sin perder la autocrítica.Quinto, sepa diferenciar entre militante y “militonto”. Militonto es aquel que presume de estar en todo, participar en todos los actos y movimientos, actuar en todos los frentes. El militante profundiza sus vínculos con el pueblo, estudia, reflexiona, medita; valora sus vínculos orgánicos y los proyectos comunitarios.Sexto, sea riguroso en la ética de la militancia La izquierda actúa por principios, la derecha, por intereses. Séptimo, aliméntese con la tradición de la izquierda. Es importante “volver a las fuentes” para mantener encendida la mística de la militancia.Octavo, prefiera el riesgo de equivocarse con los pobres, a la pretensión de acertar sin ellos. Un militante de izquierda jamás negocia los derechos de los pobres y sabe aprender con ellos.Noveno, defienda siempre al oprimido, aunque aparentemente no tenga razón. Y, décimo, haga de la oración un antídoto contra la alienación.La sencillez, modestia y humildad de este decálogo, conforman el antídoto para mantenerse en una izquierda ciudadana o partidista “heavy”; más allá del radicalismo “light”o espectáculo vacío con fuegos artificialesque intenta definir a nuestra época. 


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