Panóptico

“’Independentitis’ en Coahuila”

Si realizáramos en Coahuila, una encuesta de contraste entre un candidato del PRI y uno independiente a la gubernatura, sin precisar nombres, ¿qué resultados arrojaría? Las probabilidades de que el independiente ganase son altas. 

Permanece el clima de rechazo  ciudadano a los partidos políticos que facilitó el triunfo de los candidatos independientes en las pasadas elecciones. No fueron su perfil o sus propuestas las que sedujeron a los electores. Fue su justificado rechazo a la partidocracia (Parametría: 10-07-2015).

Esa inclinación se profundiza en una encuesta reciente: Un 62% de entrevistados votaría por un candidato independiente (CESOP: 12-09-2015). En el marco de la sucesión gubernamental de 2017, ¿podrían los coahuilenses sustraerse a esas tendencias estadísticas que marcan una pauta nacional de rechazar a los partidos políticos y de votar por un candidato independiente? Difícilmente.  

Veamos.El efecto “Bronco” en Coahuila impactó de manera visible a Noé Garza y a Armando Guadiana. Los dos aspiran a ser gobernadores, pero, ¿cómo? Noé no tiene dinero, ni estructura electoral. Guadiana tiene lo primero, pero no lo segundo.

En cambio, Noé pretende ambas cosas de Armando. 

Noé, empero, tiene en contra expedientes de sus trapacerías para los cuales tiene una defensa “impenetrable”: “A mí que me esculquen, pero de paso a todos, vamos a ver si son capaces de justificar sus ingresos, mucho (muy) superiores a los míos que tengo 45 años de trabajo ininterrumpido”.

Su protección olvida dos cosas: El no tiene el sartén por el mango; y la corrupción lenta o rápida, es corrupción. ¿Podría el justificar sus propios ingresos, a partir de este olvido? 

¿Apoyaría Guadiana con recursos a un personaje tan vulnerable como Noé? La pregunta es pertinente, porque éste no sacrificará sus aspiraciones por el.

Menos visible, Humberto Moreira, artífice del triunfo del Bronco, también fue impactado. El podría lanzar dos candidaturas independientes (al menos): La suya propia a la alcaldía de Saltillo y la de Jericó Abramo a la gubernatura.

Javier Guerrero, por su parte, tendría que considerar independizarse si las condiciones lo exigieran. Esta es su última oportunidad para ser gobernador. No tendría otra opción.¿Votaría usted, amable lector, si fuera el caso, por alguno de estos candidatos “independientes” en ciernes? 


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