Panóptico

“Entre el Humo y la Democracia”

De repente cayó una bomba de humo: Aprueban pensión vitalicia para los siete Magistrados del TRIFE por 730 mil 300 millones de pesos. ¿Dónde estaba oculta? En la fracción 31 del artículo 209 de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación.
Los partidos políticos gritaron escandalizados. Los chamanes Beltrones y Gamboa Patrón los tranquilizaron, al decirles que no había mala fe o engaño por que “pocos temas no pueden ocultar los avances que permitirán nuevas reglas electorales para comicios más transparentes y democráticos”.
Sin embargo, entre el humo, los medios de comunicación se fueron con la finta y gritaron: “Pensión vitalicia a Magistrados igual a soborno anticipado”.
Intoxicados por la humareda, soslayaron el análisis de los aspectos medulares de las candidaturas independientes o ciudadanas.
Por ello, la Ley General de Instituciones y de Procedimientos Electorales (LEGIPE) puntualiza que los aspirantes independientes que participen para el cargo de Presidente de la República deberán contar con el 1% de las firmas de la lista nominal de electores (400 mil), y el 2% para otros cargos de elección popular (800 mil) en tiempos muy acotados. Y una vez superadas estas tareas titánicas, los candidatos competirían en la justa electoral sin acceso a financiamiento público y medios de comunicación.
Establecidas estas reglas, que reconocen un derecho pero lo niegan a la vez, será más fácil organizar un partido político que una candidatura ciudadana. O como dice Alfonso Durazo, legislador del Movimiento Ciudadano, “es más posible que un mexicano sea Presidente de los Estados Unidos a que sea Regidor independiente de su localidad”.
Mientras esto sucede, los chamanes se frotan las manos, y los legisladores de la mayoría de los partidos declaran que “estas nuevas leyes generan credibilidad, certidumbre, transparencia y reglas equitativas”. Lo que implica decir en lenguaje llano, que las cúpulas de los partidos políticos están felices porque las citadas reformas “fortalecen su monopolio impenetrable en los procesos electorales”. Y con ello, la partidocracia en nuestro país.
Poco les importó, mostrar su falta “de talante democrático al momento de escribir las reglas a las que habrán de someterse en la competencia por el poder”.
Tampoco les preocupó fortalecer su desgastada representatividad, como entes políticos ante los ciudadanos que los califican como la peor institución en nuestra sociedad (Encuesta Nacional sobre Cultura Política y Prácticas Ciudadanas 2012).
Mucho menos les interesó apuntalar la democracia, en un país en el cual, sólo el23 por ciento esta satisfecho con la misma (Latinobarómetro 2013).
Una vez más, entre el humo quedó perdida la democracia, amplia, incluyente, plural y generosa. 


canekvin@prodigy.net.mx