Panóptico

“Humberto: ¡Explotó!”

A Carlos Manuel Valdés Dávila


Humberto Moreira renunció, de manera forzada, como Presidente del CEN del PRI el 2 de diciembre de 2011. Después, deambuló por la política cual militante del Ejército Islámico, con chaleco de explosivos próximo a estallar. Y explotó, cuando autoridades españolas lo aprehendieron este pasado viernes en el Aeropuerto de Barajas; lo acusaron de lavado de dinero, organización criminal, malversación de fondos públicos y cohecho, y lo encarcelaron sin derecho a fianza.

¿Por qué estalló Humberto? Porque su soberbia adicta a un “populismo ebrio de poder”, nunca le permitió aceptar su responsabilidad en la deuda heredada por 36 mil millones de pesos y, mucho menos, el boquete de inseguridad pública que puso en riesgo la seguridad patrimonial y física de los coahuilenses.

Tampoco le enseñó las tres virtudes cardinales de la política: “El arte de callar, la ciencia de ocultarse a sí mismo, y la sensibilidad para observar y conocer al corazón humano”. Sin autodominio para no revelar sus sentimientos personales y su vida privada, Humberto estalló.

Los escombros de su estallido sepultaron al Chapo, bajaron de golpe la euforia triunfalista de Enrique Peña Nieto por su captura; y desnudaron las miserias de nuestro Estado de Derecho.

Esto, sin impedir que los enemigos de Humberto, ganados a pulso, saciaran su sed de venganza acumulada; y centenas de lideresas priístas organizaran “cadenas de oración” a San Juditas Tadeo para rescatarlo.

¿Cómo afecta la explosión de Humberto la sucesión gubernamental en Coahuila al interior del PRI?

Rubén sale fortalecido pero con tareas pendientes: ¿Cómo evitar que el desprestigio de Humberto le salpique para cerrar su sexenio con la fuerza inercial que lleva? ¿Cómo impedir que afecte la candidatura de Miguel Riquelme? ¿O de su plan B, que pudiera ser Armando Luna u otro? ¿Qué tanto pesaría el estallido de Humberto para reducir las posibilidades de triunfo electoral, en ambos casos?

Los aliados humbertistas, Hilda Flores y Noé Garza, explotan con Humberto. Jericó sale herido, por su otrora estrecha relación con Moreira. Mientras Javier Guerrero sale ileso porque nunca tuvo relación con el ex gobernador.

El eco explosivo de Humberto todavía se escucha. Es apenas el comienzo. Sus repercusiones continuarán. 


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