Panóptico

“¡El Gallo Giro Cantó, ¡kikirikí!”

De bota picuda, cinto piteado y sombrero de lado, llegó al palenque, don Manlio, el villano de PRI-concuac, honra de ese poblado y gallero profesional. Era el 9 de septiembre de 2015, cuando don Manlio con ojo parchado, miró fijo a los partidos políticos ahí presentes, y les gritó: “¡Su vida contra la mía, y no se me van a rajar, que 9 gubernaturas habré de ganar! Cierren las puertas señores, yo mismo voy a soltar”.

El 5 de junio, en el redondel se encontraron, el gallo prieto Águila Real, de don Manlio, y el giro patas chorreadas de la oposición. Navajazos; sangre y plumas volaron por doquier.

Entre los gritos, nadie observó que la aplicación laxa de la ley electoral impidió anular “las doce elecciones de gobernador y de muchas alcaldías y diputados locales, porque fueron procesos manipulados, sin certeza jurídica y política y con resultados ilegítimos”.

Con rostro molesto, don Manlio veía a su Águila Real sangrar. Mientras el PRI perdía el control político y presupuestal de Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Quintana Roo, Tamaulipas y Veracruz. El 21% de la población total del país: 20.4 millones de electores con un presupuesto total de 1.25 billones de pesos.

El voto encaboronado del electorado fue contra los gobernadores priístas, los candidatos representantes del poder presidencial y Enrique Peña Nieto. Fue un votoanti-PRI:  Destinado a encarcelar funcionarios públicos corruptos y exigir una mayor seguridad económica y pública.

El voto fue pragmático y desideologizado, cual reflejo del mismo comportamiento dela alianza PAN-PRD. Fueron las clases medias hartas, las que salieron a votar y a rebasar las clientelas electorales priístas. Labeneficiada fuela alianza PAN-PRD.

¿Mantendrá esas clases medias su indignación para canalizarla a través de su voto en 2018? ¿Se mantendrán aliadosPAN-PRD hasta entonces, sin que uno se convierta en apéndice del otro? Si así fuera, lo cual es difícil, ¿cómo amarrarían esos votos anti-PRI que de suyo no les pertenecen?

Lágrimas salían del ojo bueno de don Manlio. Su Águila Real sangrante del pescuezo, agonizaba. El Palenque enmudecido lo observaba. Mientras el gallo giro enloquecido, cantaba “¡kikirikí ¡kikirikí ¡kikirikí”.


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