Panóptico

“¿Fútbol o no? II”

“En el fútbol, ritual sublimación de la guerra, once hombres de pantalón corto son la espada del barrio, la ciudad o la nación.” 


Eduardo Galeano



¿Podremos mirar el Mundial con “la verde” bien puesta, e ignorar lo que ocurre en Brasil? ¿O debemos abrazar las causas que enarbolan, con justicia, muchos brasileños y cancelar nuestra oportunidad de ver los partidos?Es posible ser parte del Mundial sin ponernos “la verde”, en el sentido más enajenante del término, y ser a la vez, solidarios con los brasileños que se oponen a su organización, sin soslayar la chanza de gritar ¡gol! y sentir “el orgasmo del fútbol”.Esto es factible, si seguimos las siguientes recomendaciones:Porque amamos el fútbol desde las entrañas de nuestra niñez; debemos distinguirnos de los aficionados de ocasión que lo “aman como moda o fenómeno social”.No podemos confundir el éxito o el fracaso de la Selección Mexicana, con la pérdida de identidad o soberanía nacional. La Selección no es México. Es sólo un equipo de fútbol que nos representa en una justa mundialista. Nada más.Tampoco requerimos para convertirnos en un “fan”, comprar la camiseta oficial, el peluche y la gorra Fuleco, el balón Adidas oficial, el “World taza Caxirola, el llavero, el reloj y la réplica de la Copa Mundial. O mucho menos tararear hasta fuera del baño, el tema oficial “We are one (Ola Ola)” cantada por Pit Bull, Jennifer López y Claudia Leitte.¿Qué requerimos para disfrutar el Mundial? Una televisión, amigos y familia. La botana, las hamburguesas, los tacos de trompo, la carne asada, el borrego al ataúd, la cerveza, el mezcal o el tequila son adicionales.Mirar el Mundial nos exige solidarizarnos con los millones de brasileños y mexicanos que viven en condiciones de desigualdad y pobreza. Nos obliga a mirar la lucha por el poder político detrás de la Copa: Mientras en Brasil Dilma Rousseff se juega su reelección con el éxito o el fracaso de la misma; en México, nuestros Legisladores empatan los momentos clave del Mundial con la discusión y aprobación de la normatividad secundaria en materia energética.¿Cómo olvidar los intereses corporativos y la corrupción que permean la FIFA y la FMF? Imposible.Después de estas sugerencias, ¿qué nos resta para ver los partidos? “Jamás renunciar al derecho de soñar con el fútbol; por la fidelidad a la infancia y por fidelidad al orgullo inexplicable” de ser mexicano. Por ello, nuestra Selección, siempre estará compuesta por “once hombres con pantalones cortos, blandiendo la espada del barrio”, no del país al que dicen pertenecer.Porque de otra manera, “traicionaríamos nuestra infancia, y negaríamos al niño que entendió que los héroes se visten de blanco o de azulgrana” para asombrarnos y recuperar semanalmente nuestra niñez. 


canekvin@prodigy.net.mx