Panóptico

“EPN: Está solo y su Alma”

EPN está solo, cercado por un México en el cual triunfan la muerte y la violencia. La corrupción y la impunidad. Camina por palacio, incapaz de generar ese poder que impone verdades a las multitudes porque nadie lo escucha. Su diálogo es con el mismo, y no concita aplausos. Es un rehén de los intereses creados que lo sentaron en la Silla Presidencial para abandonar lo por su ineptitud para fortalecerlos.

En días pasados 20 poderosas asociaciones empresariales y centros de análisis o critican, en desplegado nacional, por no hacer su trabajo. EPN perdió la capacidad de desafiarlos designios de la historia.

Nunca entendió el país que le tocó gobernar y que Colosio definió, como “un México con hambre y con sed de justicia. Un México de gente agraviada; de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla”. 

Tampoco entendió, cuando Luis Donaldo afirmó, que era “¡la hora de cerrarle el paso al influyentismo, a la corrupción y a la impunidad!” Era “la hora de la Nación”, decía. Empero, su coraza blindada en Atlacomulco le hizo refractario a tales exigencias históricas. 

Tampoco entendieron el sentir del país, Aurelio Nuño, Jefe del Gabinete, cuando ante la crisis de confianza pública del Presidente, espetó que la “estrategia de comunicación no estaba funcionando”. O Luis Miranda, sub-secretario de Gobernación, quien “llenó las tesorerías de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) con más de 10 mil millones de pesos en menos de dos años”. Gracias a su “estrategia de negociación”, hoy la CNTE “es un movimiento social y político con presencia en el 70% del país, capaz de frenar las reformas constitucionales del mismo presidente y tener de rodillas al Gobierno Federal y varios estatales”. 

Del ex Procurador, Murillo Karam y su verdad histórica, no hay más que decir. A menos que Videgaray illuminara el futuro económico del país con su negra bola de cristal.¿Arropan al Presidente en su soledad, los gobernadores o el PRI? No. 

La soberbia aniquiló a EPN y le impidió entender el mandato de la historia. Hoy está solo su alma. Mientras México no encuentra su rumbo, pero tampoco su alma. 


canekvin@prodigy.net.mx