Panóptico

“Después de Ayotzinapa”

A partir de Ayotzinapa, los mexicanos adquirimos conciencia de un hecho.

El Sistema está podrido desde sus entrañas: Los intereses político/partidistas y económico/ empresariales están coludidos en la corrupción y la impunidad que nos gobiernan.

Con fuerza de tsunami, emergió la crítica ciudadana (aunque no la autocrítica) como fuerza moral que arrasó la figura presidencial, a los partidos políticos, a la clase empresarial y a los medios de comunicación.

Entonces, surgió la pregunta: ¿Qué sigue más allá de la protesta? ¿Qué hacer para cambiar la podredumbre de ese Sistema que nos asfixia? Las respuestas desde la sociedad civil incluían desaparecer al Estado o refundarlo; destituir al Presidente o aniquilar al Sistema con abnegación histórica.  

Triunfó la última. No hubo un frente nacional, más allá del DF, que involucrará a las organizaciones de la sociedad civil del país.Los cancerberos del Sistema administraron el conflicto para agotar su fuerza volcánica. Le apostaron a la inmadurez y dispersión de nuestra capacidad ciudadana para transitar de la crítica blindada por la fuerza moral, justificada por la corrupción e impunidad de nuestras clases gobernantes; a la fuerza política que exige diálogo, negociación, acuerdos, organización, alianzas y una movilización social con sentido estratégico para edificar otra sociedad posible. 

¿Por qué no tenemos la paciencia histórica hermanada a la tolerancia y al respeto, que nos permita construir el gobierno que nos merecemos? ¿Acaso nos condena nuestro código genético que combina autoritarismo, paternalismo y represión desde los inicios del PRI en 1929 hasta su primer derrota en 2000? Y que los panistas siguieron al pié de la letra, y refinaron, durante 12 años. De tal manera, que hoy, la regresión peñanietista no sorprende a nadie. 

¿Qué resta después de Ayotzinapa? La historia reclama la decidida participación de las clases medias, radicalizando todo resquicio que ofrece el Sistema para exigir una mayor transparencia y rendición de cuentas.

Impulsando hasta sus límites un respeto irrestricto de los derechos humanos y, ciudadanizando, de manera integral, las tres instancias de gobierno. No hay vuelta de hoja.  



canekvin@prodigy.net.mx