Panóptico

“Colosio: El Mito”

Un partido político que no posee ideología, fabrica mitos para mantener la unidad de sus militantes. A falta de una identidad ideológica, el PRI utiliza, sin fortuna, el mito de Colosiocomo fuerza que unifica una visión de futuro.


¿Quién recuerda aspectos destacados de supasocomo Diputado Federal (1985-1988), Senador (1988), Presidente del PRI (1988-1992) o como Secretario de Desarrollo Social (1992-1993)?


Su mayor logro fue amarrar la candidatura a la Presidencia de la República el 28 de noviembre de 1993, contra Manuel Camacho Solís y José María Córdoba Montoya.
Lo más destacado de su carrera política fue el brillante discurso que pronunció frente el Monumento de la Revolución Mexicana el 6 de marzo de 1994, en el cual, exigió modernizar al PRI a partir de las exigencias de la historia y los pobres del país.


¿Es suficiente esta disertación para mitificar a Colosio, quien, en palabras de su “padrino” Carlos Salinas de Gortari, “era un gran político, un hombre de visión modernizadora y un excelente economista”?


Luego, llega la fatídica fecha del 23 de marzo de 1994, cuando Colosio es balaceado en la Colonia “Lomas Taurinas” en Tijuana. ¿Es bastante su muerte, tan terrible, para ensalzar su figura a las alturas de un ser sobrenatural?


¿Qué elementos intervienen en la institucionalización de su mito? La tragedia humana es innegable: Diana Laura, su viuda, muere de cáncer pancreático el 19 de noviembre de 1994; y deja huérfanos a sus dos hijos pequeños. El padre de Colosio, Luis Colosio Fernández, clama justicia para morir sin obtenerla el 6 de febrero de 2010.


El acertijo político desata un morbo mediático y popular: ¿Quién lo mató? ¿Fue Carlos y/o Raúl? ¿Fue un crimen concertado desde las élites del poder o un asesino solitario? ¿Fue la Nomenclatura priísta o un Cártel?


Más allá de la expiación de culpas, el PRI se apropia e institucionaliza la figura de Colosio para construir un modelo aspiracional a seguir por los militantes priístas. Los amigos íntimos de Colosio apuntalan dicha agenda partidista.


Finalmente, los medios de comunicación utilizan la tragedia, el enigma de su muerte y los esfuerzos priístas, para reproducir el mito Colosio con gran éxito:  “Hoy,7 de cada 10 mexicanos saben quien fue Luis Donaldo Colosio. Y, a partir de los 30 años, 8 de cada 10 mexicanos lo recuerda”.


“El 66.1 por ciento opina que hubiese sido un buen Presidente de la República. Los panistas (67.8%), los perredistas (70.2%) y los priístas (75.6%) piensan lo mismo”.


Empero, ¿estaría Colosio hoy, orgulloso de su partido? ¿Encontraría algún parecido entre su discurso y la práctica del PRI durante los últimos 20 años? ¿Vería en Enrique Peña Nieto a un digno sucesor de las palabras impresas en dicho discurso?


canekvin@prodigy.net.mx