Panóptico

“Coahuila 2017: ¿El derrumbe final? (2)”

¿Cómo intentará el PRI evitar el derrumbe de la ficha de dominó llamada Coahuila, cuando el 5 de junio, cayeron las fichas colindantes?

Las fortalezas del PRi-Coahuila son evidentes: Posee una estructura electoral que puede movilizar a 450-500 mil militantes distribuidos en los 38 municipios del estado. Hoy, trabaja para alcanzar 600-650 mil votos. En 2011, Rubén Moreira ganó las elecciones con 720 mil votos.

Tiene una alianza histórico-estratégica con los sindicatos de Trabajadores de la Universidad Autónoma de Coahuila, de Servidores Públicos del Estado y de las Secciones magisteriales 5a, 35 y 38. 29 de los 38 alcaldes están alineados en el frente de batalla, con grupos de pequeños y medianos empresarios de las distintas regiones.

El Gobernador está fuerte por reducir los índices de seguridad pública, atraer inversión y generar empleo.

Las debilidades del PRI-Coahuila son claras. Un candidato del gobernador con presencia significativa entre las bases priístas y las alianzas estratégicas del tricolor; pero con dificultades, para penetrar las clases medias y altas.

La percepción de un Delfín frágil ha provocado críticas de aspirantes, como Alejandro, Enrique, Javier, Jericó e Hilda, quienes sin fracturar al PRI, exigen “piso parejo” para todos, e invocan, sin pudor alguno, “el fortalecimiento de la democracia interna partidista” (como si no fueran todos hijos del dedazo).

Tres son las amenazas: La ruptura interna. La impredictibilidad de Humberto Moreira. Y el apoyo político y presupuestal que recibiría el bloque opositor coahuilense de los estados opositores vecinos. Mismo que impulsaría el ánimo, tradicionalmente indiferente, de las clases medias y altas para salir a votar.

¿Qué tareas tiene el PRI-Coahuila para ser exitoso en 2017? Evitar la división interna bajo tres criterios: Los aspirantes competirán en elecciones internas o abiertas aunque el Delfín les lleve ventaja.  Los contendientes respetarán los resultados de esas elecciones y no traicionarán a PRI. El INE conducirá el proceso para asegurar la certeza y legalidad del proceso.

Otra tarea, es reducir la impredictibilidad de Humberto. Y la final, mantener la estructura aceitada para rebasar las metas electoral es previstas.

¿Podrán los priístas disciplinarse y fortalecer su unidad partidista? En ese esfuerzo se juegan la vida en 2017.


canekvin@prodigy.net.mx