Panóptico

“¿Ciudadanía Lagunera?”

En la Comarca Lagunera existe una participación ciudadana focalizada en temas de ayuda humanitaria, transparencia y rendición cuentas, movilidad sustentable y recuperación de espacios públicos, entre otros. ¿Cuál es la calidad e impacto de dicha participación? ¿Cuál es su presencia territorial con un sentido metropolitano y estratégico? ¿Cuál es su penetración al interior de los distintos estratos de la sociedad? Difícil saberlo, por tres razones.Existen esfuerzos significativos entre las distintas OSC, pero sin una visión articulada, metropolitana y estratégica. Lo restringido de sus agendas particulares, les impide pensarse como un movimiento social de corte ciudadano que trascienda los límites de clase media de la cual procede la mayoría de las mismas. No hay preocupación por formar coaliciones de organizaciones de la sociedad civil que impulsen proyectos en común.Por ello, es muy difícil evaluar el trabajo de las distintas OSC como parte de un todo.Reitero, falta generar un espacio de convergencia en el cual, las distintas OSC dialoguen para reconocerse, más allá de sus diferencias personales o políticas, en un objetivo que trasciende sus visiones particulares: El futuro ciudadano de la Comarca Lagunera, que recayó sobre sus inteligencias y corazones. ¿Qué es lo mejor que puede suceder?  Dar una respuesta afirmativa a las preguntas antes mencionadas, y preparar el terreno para dar el salto cualitativo que requiere el fortalecimiento de la participación ciudadana en la Comarca Lagunera. ¿Cómo evadir tal compromiso, tan entrañable por terrenal?; eso implicaría ir en contra de esas líneas de Octavio Paz, cuando escribe: “Los actos míos son más míos si son también de todos, para que pueda ser he de ser otro, salir de mi, buscarme entre los otros, los otros que no son si yo no existo, los otros que me dan plena existencia, no soy, no hay yo, siempre somos nosotros”.Reconocer tal responsabilidad exige tolerancia, respeto y humildad. Y un profundo amor por la tierra que nos vio nacer y heredaremos a nuestros hijos, en mejores condiciones del cómo nuestros padres y abuelos nos legaron.La moneda sigue en el aire. O, ¿no? 



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