Panóptico

“Carnaval Panista”

Imagine a Guillermo Anaya y a Luis Fernando Salazar sin ropa, sólo “entangados”; con un coctel de frutas, a la Carmen Miranda en la cabeza; un perico cachete amarillo en el hombro, y los dos, bailando samba por los bulevares de la corrupción e impunidad, como cualquier priísta, perredista o verde ecologista de la Cuarta Región.
Palabras más o menos, así lo dijo Rodolfo Walss cuando los acusó de “enriquecimiento brutal e inexplicable” y solicitó al dirigente estatal del PAN, Bernardo González, que los investigue al respecto.


No conforme con cuestionar su “riqueza mal habida”; Walss los comparó con Javier Villarreal Hernández, quien desde su crujía en la Cárcel del Condado de Bexar, puso sus manitas en posición de rezar, bajó su cabeza y cerró sus ojitos, agradecido por el cumplido.


Salazar ni se despeinó; mucho menos dejó de desayunar su chocolatito caliente con bolillos y natas del Cardenal en el DF.


Prefirió adoptar una postura de prócer que mira al firmamento, y sin ver a Walss le dijo: “Por favor ‘Fofo’, ‘no voy a distraer mi atención cayendo en tu acostumbrada reacción de cada vez que pierdes una elección interna o te frustras por no ser candidato del Partido Acción Nacional; mi esfuerzo está en atender la actividad legislativa en el Senado de la República’”. En ese momento, la Patria de pié, le aplaudió agradecida; mientras Salazar pensaba; “¿no será bipolar este cabrón?”


Anaya, más fogueado en estos menesteres que su “pequeño Saltamontes”; opinó con un Watermelon Martini en la mano derecha, desde la sala de su casa en Las Villas, lo siguiente: “Primero, o sea, tipo, cálmate ‘Fofo’, no molestes al Berny para que arme una Comisión partidista que me investigue. ¡Vete más arriba woeey! ‘el Partido Acción Nacional no es tribunal ni instancia judicial para señalar lo que acusas, por lo que te exijo que des seriedad a tus palabras y acudas ante las vías pertinentes a probar sus dichos”’.


“¿No te das cuenta, cero que ver? Entiende. Mi atención esta íntegramente centrada en legislar en beneficio de México y de Coahuila’”. En ese instante, la Nación conmovida hasta las lágrimas, abrazó a Memo en silencio.


Sin soltar su Martini o perder su pose de Peter Pan victimizado, Memo se dejó querer, hasta que el olor de las masas, o de “tanto gatete hacinado en la historia” como diría él, le incomodó.


Se suelta Anaya del abrazo, y le grita a Walss: “¡Ya supéralo luser; o nuestra próxima cita será en los Tribunales!”.
Para cerrar, le pregunto si estos chicos “entangados”, amantes del carnaval de la política, con penacho “mirandesco” y cotorro al hombro, tendrán la calidad moral, para acusar a sus pares priístas de corrupción e impunidad.


Walss, asegura que no. ¿Usted qué opina?


canekvin@prodigy.net.mx