Panóptico

“Baby Roger vs Memo Anaya”

El Diputado Federal Guillermo Anaya es indefendible. Su desmedida capacidad para medrar con el poder y sacrificar el bien común es ilimitada. Ha sido acusado de enriquecimiento ilícito, tráfico de influencias y vínculos con el narcotráfico y crimen organizado. Todo, empero, ha rebotado sin efecto, contra su coraza de metrosexual blanquiazul.

Nunca, sin embargo, Memo pensó en las consecuencias de que su hijo de 16 años “matara a pelotazos a Baby Roger, la ardilla emblema y residente adjunto de las canchas de tenis” del Club Campestre de Torreón.

Su primer error, no responder de inmediato a las acusaciones de socios del Campestre y de grupos defensores de animales contra su hijo. El segundo, no pensar en las consecuencias que tendría intimidar a Huellitas de Amor para que eliminase la publicación que incriminaba a su hijo. El tercero, no imaginar que la muerte de una ardilla mancharía (aún más) su reputación. 

Su respuesta fue: “Todo es falso. No nos dejemos engañar”.

Estaba equivocado. Su desdén propició el estallido de memes inquisitoriales como éste: “Hijo de político taurino (con una fotografía de Anaya, su esposa y el hijo en un coso taurino como fondo), mata a un animal indefenso por diversión dentro de las instalaciones del Club Campestre de Torreón (con una imagen de Baby Roger montada en el encordado de una raqueta de tenis con listón de luto frente a ella”. 

María Guadalupe Escobedo, activista en defensa de los animales y representante en La Laguna de Humanimalium, redondeó el meme: “Ese es el problema de que los taurinos lleven a sus hijos a las corridas de toros, es mal ejemplo no respetar una vida y gozar con el sufrimiento de un animal. Ahí están las consecuencias”. 

Martha Téllez, presidenta del Albergue Corazón Canino, fue más allá, para sugerir que el hijo de Anaya era un asesino serial en potencia, “por venir de una infancia (en la cual, empezó) matando animales”. 

Asustado, Memo publicó en redes sociales una carta dirigida al Club Campestre en la cual afirma que “acatará cualquier sanción acordada por su administración”.

Irónico, la muerte de una ardilla, pequeña e indefensa, logró lo que los encarnizados enemigos de Memo nunca han podido: Desnudar su imagen desde el seno personal y familiar sin coraza de metrosexual blanquiazul que lo pudiera impedir. 


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