Panóptico

“¡Arrasó el PRI! Recuento de los daños III”

Ganen o pierdan, los políticos se vuelven locos: Mientras la victoria los vuelve soberbios; la derrota los torna paranoicos, listos para culpar a los demás. En ambos casos, la autocrítica brilla por su ausencia. Rara vez obtienen lecciones de lo aprendido en la lucha electoral. ¿Cómo ganaron los priístas este pasado 6 de julio? ¿Acaso fue el trabajo de Rubén Moreira como Gobernador? Difícil creerlo. La obra pública ha sido mínima. Los indicadores en seguridad pública y empleo han mejorado pero no de manera significativa. Y mucho menos, con un sentido equitativo y regional.En cambio, tres acciones fueron cruciales: El Gobierno Estatal desplegó de manera selectiva programas sociales focalizados en bastiones priístas; el IEPC promovió el voto de manera selectiva en ciertas secciones electorales; y el PRI movilizó a su estructura partidista con precisión militar el día de la elección para obtener 452 mil 944 votos, con un promedio de 28 mil votos por Distrito Electoral.No fue su gobierno sino la estrategia política desplegada en estas elecciones lo que da un triunfo contundente a Rubén, quien amplia su capacidad de maniobra respecto al CEN del PRI, para colocar sus piezas en las Diputaciones Federales en 2015, elegir a Miguel Riquelme como su sucesor para la Gubernatura en 2017, y cerrar su gobierno de la mejor manera posible.¿Cómo queda la geometría política estatal respecto al 2017?Al interior del PRI, pierdeel grupo integrado por Enrique Martínez y Martínez, Enrique Martínez Morales y Fausto Destenave Kuri. Aunque, la presencia de José María Fraustro, como Diputado Local y eventual líder del Congreso, abre dos opciones: Una resurrección de esta camarilla para apuntalar el camino de Martínez Morales; o la definición del mismo Fraustro, con poder propio, para ser gobernador.Del grupo de Manlio Fabio Beltrones, pierde Fernando de las Fuentes yaunque raspado Jericó AbramoMassosale fortalecido para aspirar a una Diputación Federal y luego contender por la gubernatura.En el PAN, Gerardo García e Isidro López, alcaldes de Monclova y de Saltillo respectivamente, pierden posibilidades de aspirar a la gubernatura. Guillermo Anaya y Luis Fernando Salazar obtienen una victoria pírrica; con un partido fracturadoy sin trabajo territorial sólido para 2017.Anaya será, una vez más, el candidato perdedor a la gubernatura.¿Cómo reaccionará Rubén ante sus adversarios después de esta victoria electoral avasallante? ¿Abrirá su mano con generosidad y prudencia para consensar y blindar con ellos su sucesión gubernamental? ¿O cerrará su puño con soberbia y altanería para triturarlos yperpetuar un moreirato ya extinto de forma natural?


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