Panóptico

“Allende: Nuestro Ayotzinapa”

¿Qué diferencia existe entre las masacres sucedidas en Allende, Coahuila cuando desaparecieron 300 personas en marzo 2011; y la de Iguala, en la que desaparecieron 43 normalistas de la Normal de Ayotzinapa el 26 de septiembre pasado?¿Por qué la primera fue silenciada; y la segunda recibió difusión mediática que desató indignación en México y en el mundo?¿Por qué lo sucedido en Allende no cimbró al Gobierno Federal o Estatal? Cuando Ayotzinapa se convirtió en el hoyo negro que chupó a Guerrero y al país, y desnudó los límites del sistema para explicitar la colusión existente entre el Estado, los partidos políticos y el crimen organizado en varias regiones de México.El cambio de contexto político define el impacto de ambas tragedias. La masacre de Allende ocurre bajo la presidencia de un Felipe Calderón debilitado por una guerra civil que desangró el país. En el ocaso de su sexenio, la fuerza política de Calderón era inversamente proporcional a la de Gobernadores priístas, perredistas y panistas convertidos en Señores Feudales. La prioridad de Calderón era terminar su sexenio de la mejor manera posible para asegurar su inmunidad. Haber hecho público lo sucedido en Allende, hubiera dificultado su salida, cuando “ya no quería queso sino salir de la ratonera”. La desaparición de los 43 normalistas ocurre en un entorno político diferente. Ayotzinapa es el síntoma de un descontento social más profundo, agudizado durante los últimos años; y dirigido, no contra Enrique Peña Nieto sino contra el sistema que apuntala y hace posible su presidencia. El mismo que muestra la colusión entre el Estado, los partidos políticos y el crimen organizado. Empero, Peña Nieto olvidó una premisa esencial: Un país que ha sufrido en seis años, 121 mil 683 muertes violentas y 26 mil 121 personas desparecidas, requiere ser tomado en cuenta para definir su futuro, como parte de una reconciliación nacional que sea el punto de partida del nuevo México por construir. El Pacto por México, o terapia de electro shock utilizada para imponer dicho porvenir a los mexicanos, resultó una mentada de madre. Que se amplió, al constatar que los impactos positivos de dichas reformas sucederán al mediano o largo plazo, con una economía que apenas creceráal 2.47% este año. La mentada se mejoró, al validar que la inseguridad pública todavía lacera a nuestras familias y personas, más allá del manejo mediático de la Presidencia de la República que insiste en lo contrario. Sin importar el momento político, Allende y Ayotzinapa forman parte de la misma tragedia que desangra nuestro ser nacional. Entre ellas no existe diferencia: Son mexicanos desaparecidos y ejecutados por fuerzas criminales ante un Estado incapaz para protegerlos.¿Habremos tocado fondo en nuestra insondable capacidad como país para experimentar el dolor y sufrirlo de manera estoica y abnegada?Espero que si. Por nuestro propio bien y el de nuestros hijos. 


canekvin@prodigy.net.mx