Ciencia y Política

La mariguana

Despenalizarla sí, pero no promoverla.

Yo creo, como Stuart Jones, que una persona adulta puede hacer con su cuerpo lo que quiera, siempre que no afecte a los demás; por eso entiendo que tóxicos que alteran la biología, como el cigarro y el alcohol, sean tolerados por la sociedad, y a veces, promovidos incorrectamente.

Sin embargo, no me explico por qué la mariguana, como uso recreativo, se promueve tanto que hasta unas monjas en California la están comercializando, y estas hijas de Dios están mandando muchas personas al infierno de las adicciones. En nuestro país, los diputados y los partidos políticos están opinando sobre un tema que no conocen y seguramente no escuchan al secretario de Salud, que coincide con nosotros.

Reitero que la sociedad ideal sería aquella en donde no existiera el alcoholismo, el tabaquismo y las adicciones, y en donde la amapola produzca morfina para el dolor y no heroína para el estupor, y la mariguana se use para fines medicinales esporádicamente, bajo la tesis de Paracelso de que "la dosis hace el veneno", pero no para la producción de una generación de retrasados mentales, pues está documentado que esta enfermedad impide el aprendizaje a los jóvenes.

luisetodd@yahoo.com