Ciencia y Política

Una receta para la Educación Superior

Uno de los más importantes problemas de México es que, en su mayor parte,  nuestro sistema universitario nacional no está integrado a la investigación científica y a la generación de patentes y sigue monotemático y tradicional,  sentenciando a los alumnos con currículos rígidos y dificultades para movilización vocacional o adecuación a las necesidades de trabajo, lo que propicia que la mitad de los jóvenes que egresan de las universidades públicas no trabajan en lo que estudiaron.

Esto, independientemente de que las universidades tienen serios problemas por sus presupuestos de corto plazo, lo que dificulta su planeación y la ampliación de su función profesionalizante a la moderna, es decir, con un seguimiento individual, que propicie la innovación y la investigación científica.

Por eso propongo la siguiente breve receta:

1).- Separar la educación preparatoria de las universidades, pues al reducir su tamaño se tendrán estructuras administrativas más ágiles y flexibles, lo que permitirá mejorar la producción y transferencia de conocimientos y aprendizajes.

2).- Abatir, con cursos remediales, las deficiencias con que llegan los alumnos a la educación superior, como en matemáticas, capacidad de leer y sintetizar, el uso del inglés y el aprovechamiento de la computadora.

3).- Hacer multifuncional el currículo para evitar sentenciar al alumno a una carrera determinada, favoreciendo la movilización dentro del sistema de Educación Superior. Esto se está haciendo en otras partes del mundo, basados en los cambios dinámicos de la economía moderna.

4).- Individualizar con tutorías a los alumnos insistiendo, más que en la evaluación del conocimiento, en la evaluación de un proyecto determinado de microinvestigación o generación de una patente. Esto en asociación con empresas o instituciones sociales, para estimular la relación sociedad-universidad.

Esta receta no se surte en una farmacia.

luisetodd@yahoo.com