Ciencia y Política

El Registro Civil, identidad histórica

Nuevo León fue pionero nacional en 1859”.

Asistí como invitado por el director del Registro Civil, Raúl Guajardo, a un evento  en el que se presentó la primera acta inscrita en el municipio de Allende, a nombre de María Leonor Tamez y que fue, conforme a los investigadores, la pionera en este tema, posterior al decreto de Benito Juárez creando esa importante institución.

Me impresionaron las palabras del director y del historiador Leopoldo Espinosa, porque son un grito de alerta en esta época de la comunicación a tiempo real, así como del hacinamiento de información, con lo que se quiere borrar nuestra identidad  personal y cultural, que se representa, desde el nacimiento, en las actas del Registro Civil.

Es de reconocer que este tema no es sólo de archivo, en el que los historiadores encuentran datos curiosos, sino que la iniciativa de Benito Juárez en 1859, mismo año en el que Gonzalitos creó la Facultad de Medicina, fue una ley de avanzada para inscribir en el sector público y no en el religioso, que era el único que tenía registros, el acto de nacer, de morir o de contraer nupcias, mostrando la importancia de la ley de la separación entre la Iglesia y el Estado.

Me asombró que fue en el municipio de Allende donde se hicieron los primeros registros, desplazando lo convencional, donde se decía que el primer registro era el de una hija de Benito Juárez en Veracruz, en 1870, pues la copia del registro que me obsequió Raúl Guajardo es del año de 1859. Me dio mucho gusto ver que aquí se conserva todavía el hálito de esperanza de la identidad nacional.