Ciencia y Política

Radio Universidad

“Ahí está la solución.”


Durante esta semana se ha desarrollado una intensa polémica derivada de la decisión del gobernador de modificar la frecuencia de lo que era la estación cultural de Nuevo León, Opus 102.1, y en lugar de eso, ahora la frecuencia se utilizará para contenidos, según se mencionan, más populares y menos elitistas que la música clásica.

Mucha gente ha respondido con asombro y enojo porque el 4.5% de la población es aficionada a la música clásica y la escuchaba con deleite, en esa estación, en frecuencia modulada; es decir, tenía una muy buena calidad, además de los comentarios y las mesas de discusión cultural que ahí se desarrollaban. Pero el gobernador decidió enviarla a la frecuencia AM y obviamente que tiene menos calidad auditiva.

Toda esa discusión se puede resolver dándole a cada quien lo que le toca, por lo que propongo respetuosamente evitar estas discusiones que confunden y hacer lo siguiente: otorgarle a la Universidad la frecuencia, cuyo permiso tiene desde mi época de rector, para que tenga una estación de frecuencia modulada con calidad, para la música clásica y no clásica y las expresiones culturales que la Universidad, en su proyecto básico desarrolla, porque una de sus funciones importantes es la de la extensión cultural, que realiza actualmente con pocos recursos en la televisión universitaria.

El gobernador, entonces, podrá acabar con esas diferencias si apoya ese permiso de Radio Universidad y le da un presupuesto, que estoy seguro será muy reducido, pero permitirá al alma máter y a su Secretaría de Extensión Cultural tomar su papel, y al gobierno, en su estación, tomar el suyo, que es la proyección social más amplia, que es la que defiende el gobernante. Así todos quedaríamos en paz, dándole al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.