Ciencia y Política

El regreso del racismo

Según el libro Sapiens, todos venimos de África.

Cuando yo era niño, mi madre me llevaba a la Isla del Padre y tomábamos un camión de Brownsville a la horrible playa, comparada con las bellezas del Pacífico y el Caribe. En el camión había un letrero que decía: “Negros y mexicanos, en el asiento de atrás. Prohibido sentarse con los blancos”. Mi mamá tenía ojos verdes y era blanca, muy bella, pero yo como soy moreno no podía ocultar mi nacionalidad, por lo tanto terminaba con mis huesos en los asientos posteriores. Eso desapareció y ahora, con un blanco de pelo rojizo y caracteres fascistas está volviendo a suceder, y este hecho está invadiendo a una nación muy importante en donde hay gente muy valiosa: intelectuales y científicos preclaros, y en el que todavía existe el Uglyamerican, que se definió en el siglo pasado por los europeos.

Revisando el libro Sapiens, cuyo autor es Yuval Noah Harari, nos damos cuenta que genéticamente todos venimos de África, según la teoría de la evolución y que tenemos genes semejantes y muy parecidos a los simios, por lo que debíamos tratarnos como hermanos de sangre y reconocer que los cambios de color son consecuencia de la diversificación genética que describió Mendel y de la adaptación climatológica, y que si la familia de Trump hubiera vivido muchos años en su lugar de origen, que es África, podría estar negro o morenazo, como nosotros los mexicanos.

Además, el reconocimiento de la belleza es algo cultural, pues los prietos admiramos los ojos azules de las bellas rubias, pero los zootecnistas, cuando ven un animal con ojos claros, saben que es de baja calidad, porque le falta melatonina; es decir, todo es cuestión de interpretación y de reconocer que no hay razas puras como preconizó el dictador Hitler en su teoría nacional socialista, la que tal parece está resurgiendo en muchas partes del mundo, incluyendo en USA, recientemente.

Termino señalando que la semana pasada, una funcionaria pública dijo: “Que era bueno tener una hermosa mujer oriunda del vodevil en la Casa Blanca y no una simia con tacones”, refiriéndose a la inteligentísima mujer Michelle Obama; pero ya quisiera Trump tener el 10% de su intelecto.

Ojalá que ese gran país no pierda la razón, pues la época de los esclavos ya pasó, desde el presidente Abraham Lincoln, del partido republicano.

luisetodd@yahoo.com