Ciencia y Política

La mujer y la libertad

“Me refiero al caso Mara.”

 

La mujer es la pieza biológica y social más importante de la civilización contemporánea. Este es un axioma, porque el creador o la evolución han demostrado que la mujer representa la genética de la inmortalidad, pues su función es perpetuar la especie humana.

Para tener este nivel, la mujer tiene un cerebro especial, diferente al del hombre y eso está bien documentado, lo que le permite una visión amplificada de la realidad, una sensibilidad especial, ya que con su ternura hace el sacrificio permanente de dar a luz nuevas vidas y con eso entrega parte de su biología, de su juventud y frecuentemente hasta de su belleza.

También está protegida por los dioses, por su nivel de estrógenos que le impide tener enfermedades vasculares.

En la vida social la sociedad familiar es un matriarcado, pues el hombre debe salir a luchar a las guerras, a trabajar y la mujer es la rosa de los vientos de la estructura familiar que impacta la calidad de vida de una sociedad. Además, desde el punto de vista estético, su belleza es superior a la armonía física que un hombre puede tener y cuando a alguien se le considera muy guapo, se le dice que parece una bella mujer.

Al suscrito no le interesa tanto la igualdad política de las mujeres, porque es intrascendente en la vida real, pues con el respeto a su libertad viene la igualdad; lo que me preocupa es esa falta de respeto que el caso de Mara ejemplifica claramente, en el que el hombre pierde su dimensión, no controla sus instintos y actúa como un animal salvaje, violando y asesinando la más pura esencia de una sociedad, y para evitar eso solo tenemos la educación familiar y escolar.

Descartes: “pienso, luego existo”. La mujer es el corazón de la sensibilidad humana. Cuidémosla.