Ciencia y Política

Otro motín en los penales

Ahora sucedió en Cadereyta

En tesis jurídica básica, los penales son lugares de rehabilitación para dar oportunidades futuras, después de la expiación de las culpas por delitos cometidos. En los países nórdicos se logra el 75% de rehabilitación real y los delincuentes no vuelven a cometer delitos, por lo que es el estado ideal. En otras partes y nuestro país como ejemplo, los penales son escuelas del crimen donde se  acentúan las tendencias criminales.

Además, en México y por supuesto en Nuevo León, se organizan dentro de ellos mafias que controlan la venta de drogas y todo lo que tiene que ver con un mercado interno que se sujeta al más fuerte o al que tiene mayores recursos financieros. Es decir, los penales se convierten en mercados persas, escuelas del crimen y frecuentemente generan conflictos.

Como en Nuevo León ya han sucedido muchos en los últimos años, creo que ya es tiempo de que el Gobierno, responsable de ellos, consulte expertos de la Facultad de Derecho, haga nuevos planes y diseñe un sistema diferente, porque no podemos permitir que el crimen alimente al crimen.

Ojalá Cadereyta sea el último ejemplo del desastre, cuya responsabilidad es del sector público y se tomen en cuenta experiencias internacionales y nuevos métodos de prevención, rehabilitación y educación,  que impidan que los internos, ya marginados de la sociedad, acentúen más su pésima imagen y sean motivo permanente de escándalo social, lo que genera un divorcio absoluto entre la sociedad, que desearía su rehabilitación y la realidad.

Descartes: Pienso, luego existo… El crimen alimenta y educa al crimen.