Ciencia y Política

Un médico de excepción

Gabriel García Nieblas

Cuando el suscrito fue rector de la UANL, el presidente Echeverría había ido a China y establecido relaciones con ese país, y me ofreció un número importante de becas para los estudiantes de posgrado y como ya lo había dicho, un joven, entre muchos, me pidió que le permitiera ir a estudiar la medicina china. Le dimos la beca, lo enviamos y le perdimos la pista durante casi ocho años.

Durante ese tiempo estudió en instituciones de educación superior y hospitales de la China tradicional la acupuntura, la manopuntura y toda la medicina milenaria de ese país. Dentro del programa también lo ubicaron en un monasterio, del tipo de los que existen en Nepal y ahí aprendió de los monjes la medicina relacionada con el uso de la energía de las manos, denominada osteopatía.

Más adelante Gabriel se metió de lleno en la medicina interna integral y regresó a Monterrey y tiene muchos años de estar consultando en Guadalupe y Cadereyta y su cobro por paciente es mínimo; a la mitad de ellos no les cobra porque son gente humilde y con esos ingresos mantiene una unidad de más de 50 niños huérfanos. Atiende entre 50 y 100 pacientes al día, rápidamente, siempre tranquilo, sin preocuparse por las finanzas. También va a municipios rurales a curar enfermos.

Escribo lo anterior porque, como médico, veo que hemos perdido muchos de los valores que nos enseñaron nuestros maestros y que ahora preferimos la caja registradora adelante y no detrás, olvidando que, como dijo Hipócrates, si un guerrero acaba de matar a tu hermano y toca tu puerta porque está herido, tu obligación es atenderlo porque eres médico.

DESCARTES: Pienso, luego existo… La medicina es tan amplia que permite métodos distintos, como el que se practica en la República de China.