Ciencia y Política

El médico estudia, cura, alivia y consuela

Debe ser respetado

En la cultura tradicional del México del siglo XX, la comunidad respetaba a sus líderes naturales que eran: el médico, el sacerdote y el profesor. Estos dos últimos perdieron prestigio; uno por la pederastia y el otro por la contaminación política del magisterio. Y el médico está en una crisis  debido a las compañías de seguros, la burocracia de las instituciones de  seguridad social y el liberalismo económico del dios del mercado, lo que hace olvidar su valiosa presencia en la vida de nuestro país.

Ahora para darles la puntilla se presenta un proyecto de ley, que según me han comentado los expertos hace caso omiso de la inseguridad en que han vivido los galenos en esta época, en que cientos de ellos han sido secuestrados, asesinados o chantajeados, impidiéndoles ejercer la bella profesión de la medicina. Además se criminaliza su actividad y se les expone a serios castigos.

Conozco bien el tema porque soy médico y viví muchos años ejerciendo esa profesión; fui pionero en el riñón artificial, en el trasplante renal y en la resonancia magnética, y maestro en mi facultad, la mejor del país en esta época.

Ahí aprendí que los médicos a veces nos equivocamos y siempre insistí que no tenemos derecho a eso. Sin embargo, en Estados Unidos, con leyes muy rigurosas, se cometen cien mil equívocos al año. Esto, igual que en cualquier profesión,  son parte de la naturaleza  humana, por lo que criminalizar a los médicos es quitarles prestigio y confianza. 

Me adhiero a las manifestaciones para modificar esa ley.