Ciencia y Política

De lo heroico a lo frívolo

La comunicación está jugando con nosotros.

 

Hace tres días tuvimos una explosión nacionalista de heroísmo, después del inesperado empate de México con la potencia futbolística de Brasil. David empató con Goliat y todos los medios de comunicación y editorialistas festejaron la jornada épica y pasamos a la historia. Nosotros sufriendo el ejercicio de la comunicación inhalamos el fervor patriótico y comparamos a los jugadores de la Selección con los Niños Héroes de Chapultepec.

Pero apareció de nuevo la prensa y los medios de comunicación y ahora nos están vacilando a todos los lectores, visores o escuchas, con una denuncia que la FIFA está evaluando para evitar que nuestros compatriotas griten “Putooo” cuando el portero lanza la bola al campo.

Intelectuales, editorialistas y serios comentaristas entran ahora en polémica, por el buen o mal uso de esa palabra y la FIFA se convierte en el tribunal supremo de la moral, olvidándose de la corrupción interna que la consume.

Por supuesto que nadie se acuerda de que en los estadios todos los políticos han recibido pitorreos y ningún árbitro se ha salvado de que le recuerden a su madre y nadie ha considerado eso como un acto de discriminación. Aparte en nuestro país usamos esa palabra y sus derivados en diferentes connotaciones. Bajo estos conceptos hay que decirle al presidente Putin de Rusia, que por favor se cambie el nombre.

Además la violencia que se sucede en algunos estadios, que sí es un problema, se pasa por alto, pero una palabra como múltiple expresión no dañina en nuestro léxico común y corriente, va a ser sancionada y eso no me preocupa, pero lo que sí me angustia es que todos caigamos en una discusión bizantina, frívola, intrascendente y olvidemos así los problemas que tiene nuestra nación con la pobreza, la desigualdad, la marginación, la ignorancia, la violencia, la inseguridad, que esos sí son actos discriminatorios, ¿o no?

Nota: Algo serio es que en las normas de la Reforma Energética se planea desaparecer el Instituto Mexicano del Petróleo, siendo así, ¿cómo estimulamos la investigación?

 

luisetodd@yahoo.com