Ciencia y Política

El furor popular

“Aumenta el precio de la gasolina”

 

Hace cuatro años se nos prometió una reforma energética que reduciría el precio de la gasolina, pero resulta que ese compromiso no fue veraz y por motivos internacionales y nacionales y de falta de planeación estratégica de la Secretaría de Hacienda y de la Secretaría de Energía, a partir del mes de enero aumentará el precio de la gasolina en forma importante, con lo que sufrirá la base popular.

En México la reforma petrolera, que inició Lázaro Cárdenas, tiene una connotación profunda en la imagen popular. Por eso cuando la gasolina aumenta es un golpe, no sólo económico, sino político y social, y entonces sucede que el pueblo pierde la confianza en su gobierno. Esto está sucediendo en la actualidad.

Es bien conocido que el incremento en el precio de la gasolina tiene raíces internacionales, porque los países productores de este insumo de energía, son los que manejan la economía petrolera y también la economía mundial. Por eso los cambios en su precio alteran el mundo contemporáneo y forman parte de desequilibrios financieros a nivel transcontinental y por supuesto nacional.

Todo eso está explicado por los economistas, pero lo que no está  bien explicada es la furia popular de un país petrolero por naturaleza; que está orgulloso de sus reservas y que a lo largo de la historia ha tenido una serie de aciertos en la generación de recursos financieros derivados del petróleo.

El próximo año habrá un cambio político y seguramente un cambio mundial al calor de las intemperancias que tendrá el presidente electo de Estados Unidos Donald Trump, y todo eso nos va a afectar sobremanera.

En México el incremento en el precio de la gasolina y el diésel alterará nuestra economía, incluyendo la producción agrícola e industrial, el desarrollo social y toda nuestra visión futura sobre el financiamiento, producción de bienes y productos, y sobre todo, impactará  sobre la pobreza, pues se incrementa al haber aumento en el precio de todos los productos,  incluyendo los básicos como el frijol, la leche, el huevo y todo aquello que depende de la transportación.

En México no hemos tomado medidas para producir energía alterna, y ahora sufrimos la falta de previsión. Ojalá el furor popular no sea tan grande que nos altere todo el ritmo político futuro.

Esperamos con optimismo que México, que ha aguantado todo, aguante también este golpe que esperamos no sea fatal.

luisetodd@yahoo.com