Ciencia y Política

El fiscal Gustavo Adolfo Guerrero

Una buena designación.

El subprocurador Anticorrupción Ernesto Canales, que estuvo casi dos años en el puesto, no logró ejercer con claridad la función que le encomendó el gobernador con licencia Jaime Rodríguez Calderón, quien le dio su confianza para investigar y procesar lo conducente. Es decir, él no era totalmente autónomo, porque alguien lo ayudó a llegar a esa posición. Por eso no entiendo su crítica a los nuevos fiscales que fueron puestos por el pueblo, a través del Congreso del Estado.

Esta diferencia de opinión no tiene sustento, pues las candidaturas fueron muy bien analizadas y para la decisión se tomaron en cuenta sus trayectorias, eficiencia, capacidad, honestidad y lealtad a la ley, y en el caso de Gustavo Adolfo Guerrero, que ha sido presidente del Tribunal muchas veces y juez toda su vida profesional, no tiene cola que le pisen y tampoco, que yo sepa, existe alguna mancha en los otros procuradores.

El licenciado Canales, a quien conozco desde hace muchos años y siempre me dio la imagen de bonhomía y eficiencia como abogado empresarial, aceptó un puesto en el que no tenía experiencia y por eso tuvo tantos descalabros; porque no es lo mismo defender a las empresas en los juzgados, que actuar en el laberinto que es la administración pública.

Yo creo que hay que entrar en razón y no se vale que el encargado anterior de esos temas critique a quien lo va a suceder, porque todavía no sabe cómo va a actuar y entonces  implica que hay un dolor y  rencor, pensamientos negativos en la personalidad humana.

DESCARTES: Pienso, luego existo… El nombramiento de los procuradores actuales significa un enorme avance, pues no dependen del Ejecutivo.