Ciencia y Política

El escándalo, antídoto de la justicia

Me refiero al caso Duarte y otros.

Yo no dudo que el ex gobernador de Veracruz, Duarte, haya cometido actos irregulares, porque fueron muchas las denuncias. También el nuevo gobernador dice que encontró datos fehacientes sobre grandes fraudes.

El problema aparece en este caso, igual que otros ex gobernadores que están en juicio, cuando el escándalo periodístico magnifica y lleva las cosas hacia el máximo de la corrupción y en algunos casos sobrepasa la realidad. Baste como ejemplo señalar que a Cuauhtémoc Blanco se le acusó de asesinato y ya la noticia no volvió a aparecer porque no se pudo comprobar.

En otros asuntos relacionados con la nueva corriente furibunda y vitriólica y en muchos casos justa contra la corrupción, los involucrados se amparan, se defienden y muchos posteriormente salen libres, porque no se pudo documentar lo que la prensa explota en su afán de vender papel y todo eso, que parece que es bueno para el país, confunde, porque al final uno no sabe ni la magnitud, ni quiénes son realmente responsables o inocentes.

Reitero que no me estoy refiriendo al caso de este personaje veracruzano que tuvo el descaro de retener recursos para la universidad y algunos amigos de ese bello estado me han comentado que el descaro era la característica fundamental; lo que me queda en duda es saber exactamente qué hizo, porque igual que a otros, se le acusa de dejar una deuda exagerada, lo cual no es ilegal aunque sea incorrecto, o de otros delitos que al final se diluyen en el ignoto mar de la duda.

Espero que en el futuro los medios denuncien, porque ese es su trabajo, pero que no exageren, porque en lugar de ayudar a la justicia están impidiendo cumplir su función divina de separar los buenos de los malos o los muy buenos de los menos malos.