Ciencia y Política

¿Dónde están los derechos sindicales?

“Ojalá resucitara Karl Marx el primero de mayo”.


Decía Winston Churchill que el joven que no era revolucionario no tenía corazón, pero el viejo que era revolucionario o marxista no tenía cerebro. El suscrito, que nació en esta ciudad empresarial, de joven tenía orgullo de los personajes que crearon la industria y entendía el liberalismo económico; pero ahora de viejo, pienso que sería bueno revisar, actualizar y adaptar algunos de los principios que emanaron de Marx en su célebre manifiesto publicado en 1848.

Este histórico personaje describió la relación entre el capital y el trabajo, y con esa concepción y los mártires del primero de mayo nació el sindicalismo, para lograr ese sano equilibrio, que en nuestro país tuvo explosión posterior a la Revolución, con la aparición de las centrales obreras y de los sindicatos con su derecho de huelga, y así aparece en la Constitución el artículo 123 para proteger a los trabajadores de los ogros voraces que representan algunos patrones.

Grandes mexicanos como Lombardo Toledano creyeron en la cogestión sindical, que había descrito Mandel, un filósofo oriundo de Bélgica, y que permitía un cogobierno entre empresa y trabajadores. Y el sindicalismo en nuestra ciudad era también cotidiano y las huelgas estallaban, y después se arreglaban dentro de la armonía de los tribunales de Conciliación, que ya desaparecieron.

Hoy se celebra el Día del Trabajo, lo cual suena hueco porque ya no hay sindicalismo activo; no hay huelgas, ha aumentado la pobreza y los trabajadores actúan como un rebaño tierno y obediente al interés de los grandes hacedores de dinero, a quienes muchas veces se les olvida distribuirlo.