Ciencia y Política

El cuento de Pepito

Y dijeron que los iban a correr.

Hace unas semanas, el gobernador prometió que si no bajaban los índices delictivos, despediría al procurador y al subprocurador, y no sé cómo le hacen para medir los índices delictivos, pero no corrieron a nadie, y eso quiere decir que tienen a Pitágoras, el matemático, del lado del querer ser, no del ser.

Todo mundo en el estado, incluyendo a quienes vivimos en los grandes municipios, estamos conscientes de que los índices delictivos han aumentado, porque no se requiere un curso de matemáticas original para entender este proceso, pues se roban carros, se asaltan bancos, las casas se violan, los asesinos matan, y resulta que la frecuencia ha disminuido.

No entiendo ese tipo de numeralia y aunque las mediciones son muy subjetivas, percibo, al igual que la comunidad, que los delitos van en aumento en Nuevo León y que entonces el gobernador Jaime Rodríguez, quien es ingeniero agrónomo, no pasó la materia de matemáticas, ni la de las percepciones, porque hay un notable incremento de robos en las colonias más ricas de Monterrey y más crímenes en las colonias más pobres.

Tal vez las matemáticas que me enseñó el profesor Pondio no eran las adecuadas, y otra vez la verdad matemática no fue la correcta y seguimos imaginándonos cuentos como los de Pepito, el famoso artífice de los chistes, que siempre contaba cosas diferentes a la realidad, y con los cuentos de Pepito nunca vamos a encontrar la verdad.

Pero Pepito no fue discípulo de Albert Einstein, sino de un profesor que no aprendió bien los números.