Ciencia y Política

Todos contra la corrupción

Pero todos…


Como dijo Martin Luther King Jr. en su famoso discurso en la explanada de Washington: "Yo tengo un sueño…" que algún día se libere nuestro país de toda la corrupción, pero mi flamígera pluma puede hacer despertar a Thomas More, aquel obispo inglés que escribió el famoso libro Utopía, y que era tan limpio en sus actitudes que Enrique VIII le mandó a cortar la cabeza.

Esta introducción tiene por objeto mostrar las dificultades en combatir algo inherente a la maldad humana y que es parte de la sociedad actual, del mercado y del interés financiero, que se colocara por encima del interés espiritual al que hemos estado expuestos en todas las épocas, pero más ahora.

Actualmente en el estado, los organismos privados y las organizaciones no gubernamentales ciudadanas están creando plataformas para combatir la corrupción, lo cual me parece muy bueno, pero todos los cañones están apuntando hacia el gobierno solamente y nadie se ha puesto a proponer, que algunas de las balas necesarias para matar la corrupción deben ser dirigidas hacia adentro, donde está la fuente de la tentación.

Parodiando a Sor Juana podemos decir: "Pobres políticos a los que acusáis sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis". Es decir, si no hubiera aquel que ofreciera la dádiva, no existiera quien la aceptara y por esa razón me llama mucho la atención que no se proponga que exista un código de honor para los proveedores del gobierno, comerciantes, constructores, vendedores, etcétera, que son miembros de las grandes cámaras poderosas de todo el país y quizás con su buen ejemplo podrían evitar el 80% de los factores de corrupción que contaminan a la burocracia.

Bajo esta dosis de autocrítica se justificaría la autoridad moral para la crítica salvaje, reiterada y permanente que destruye, a veces culpables y en otras a inocentes, en donde un grupo de personas con instinto fariseico creen que tienen la razón y se olvidan de analizarse a sí mismos en su sinrazón.

Felicito a Fernando Maiz, presidente del CCINLAC, por su liderazgo en ese tema, y ahí le dejo esta idea para su reflexión…

 

luisetodd@yahoo.com