Ciencia y Política

Algo sobre la corrupción

1. Le pregunté al embajador de Finlandia: “¿Cómo lograron ustedes ser el país menos corrupto?”. Él me contestó: “Educación a los funcionarios públicos en desarrollo humano integral, generación de autoestima, buenos salarios, respeto de la comunidad a los políticos y aquél que presume los logros, lo multamos porque es su obligación hacerlos; además las leyes no sirven”.

2. A mi amigo Juan Pablo, que estuvo en el Instituto Federal de Transparencia durante 12 años, le pregunté si las leyes de transparencia habían funcionado y contestó: “No sirvieron para nada, antes la corrupción era vernácula y folclórica; ahora es sistemática y organizada; por eso renuncié y me fui a las Naciones Unidas”.

3. A un inversionista, que tiene negocios en Singapur, le pregunté lo mismo y él me contestó: “En ese país tuvieron un dictador hace 30 años, que los condenaba a muerte y ahora al que tira un papel en la calle lo multan y no venden chicles, por eso tienen la mejor calidad de vida en el mundo”.

4. En otra conversación con un dirigente empresarial le pregunté: “¿Por qué todas las cámaras industriales, comerciales y sus miembros no hacen un código de honor? En el que se comprometan a no ofrecer sobornos o porcentajes. Si esto sucediera terminaría el 80% de la corrupción, solamente quedarían los aviadores, con hangar o sin hangar”. Él me contestó: “Muy buena idea, lo voy a proponer…”.

Conclusiones: Tal parece que las legislaciones anticorrupción no son la solución, sino más bien sirven para revanchas políticas, negociaciones partidistas y ahora van a violentar el federalismo, que tenemos desde el siglo XIX, y que es el secreto de la democracia norteamericana, al centralizar las funciones y lesionar la soberanía estatal. Como dijeron mis amigos, la solución está en la educación, con la enseñanza de la cartilla moral desde la primaria, cursos de desarrollo humano integral, buenos y transparentes salarios, respeto a los servidores públicos y participación ciudadana, iniciándose ésta con no tirar un papel en la calle o no brincarse las filas, no ofrecer  mordidas, es decir, respetar a los demás.

Hay otras, pero les dejo éstas para su meditación.

luisetodd@yahoo.com