Ciencia y Política

¿Cuándo el barco se está hundiendo?

Salven a los niños y a los pobres.


Es clásico que en los naufragios o cuando hay riesgo de ellos, el grito del capitán sea: "Niños y mujeres primero, a los botes salvavidas". Así se inicia un juicio moral, pues las mujeres son la genética de la inmortalidad y los niños tienen derecho a iniciar una vida, ya que tienen expectación prolongada de su existir.

Resulta aquí, haciendo una parodia, que en el país hay un proceso de alto riesgo de que el barco económico esté haciendo "aguas"; lo anterior debido a los bajos precios del petróleo, la caída de la bolsa de China, el incremento en las tasas de interés norteamericano y como resultado, la devaluación del peso y un impacto serio sobre la economía mexicana, afectando fundamentalmente no a los ricos, que tienen cómo protegerse, sino a los niños que no tienen expectativa y a los pobres de solemnidad y marginados que representan más del 40% de la República.

En Nuevo León no escaparemos a esta crisis económica, pues aunque aquí hay gente con muchos recursos; también hay gente con muy pocas oportunidades de supervivencia económica y social, y es entonces donde el gobernante, en este caso nuestro flamante gobernador Jaime Rodríguez, debe tomar la decisión moral y el juicio ético correspondiente para beneficiar a los pobres primero, y a los niños; después a los ricos.

En conclusión, este drama social debe conducir a una política encaminada a proteger a los que tienen carencias y no a los empresarios o a los que tienen recursos para hacer frente a la crisis, por lo que la política del gobernante de darle prioridad a la moral social y no a la administración privada.

El corolario a lo aquí descrito implica reducir o anular las tarifas del transporte, cobrar impuestos a los que actualmente los evaden, ampliar las oportunidades de becas y créditos para los niños y los jóvenes, y aumentar las opciones de trabajo para las clases marginales, las personas con capacidades diferentes y los adultos mayores y salvar a los más necesitados.

Si lo anterior sucede, al llegar al puerto en lancha o en el barco averiado podremos gritar "viva el capitán que nos salvó".


luisetodd@yahoo.com