Ciencia y Política

Un año más o un año menos

El hombre tiene la edad de sus ilusiones.

Aunque el Año Nuevo sólo representa una abstracción artificial producto de la posición de la Tierra en relación al Sol, desde los mayas y los aztecas y previamente los egipcios, se ha consolidado como una fecha especial en la que se celebra el solsticio de invierno y a partir de la era cristiana se le menciona como el más importante acontecimiento, posterior al nacimiento del Niño Dios, con lo que la historia de la humanidad se divide en antes y después de Cristo.

Vale la pena aprovechar la costumbre para tener algunos buenos deseos y algunos genuinos arrepentimientos en la comedia humana que todos los personajes que habitamos este planeta vivimos, gozamos y sufrimos.

Valgan, entonces, algunas esperanzas para el año 2014:

1. Que la Reforma Fiscal tenga resultados, a pesar de sus confusiones y que no perjudique a los que trabajan o menos tienen.

2. Que la Reforma Educativa se consolide en una realidad académica y no sólo laboral.

3. Sobre la Reforma Energética, le pido al demonio del petróleo que el producto de nuestros recursos naturales se inviertan en el país, generando empleo y actividad económica.

4. Sobre la Reforma de Telecomunicaciones pido que con la excusa de la era digital, no se impida a la gente humilde ver sus canales de TV en total libertad.

5. Sobre la Reforma Política, espero se amplíen las oportunidades y se impida el imperio de los partidos sobre la democracia plena.

6. En relación con la corrupción, es momento de evitar el maniqueísmo y enfrentar la realidad, pues las leyes y los institutos de transparencia no han tenido su efecto.

7. Sobre la filosofía de las construcciones públicas en nuestro estado, espero que se enfrente con arrepentimiento el fracaso de una vialidad cada día mayor y se le dé prioridad al peatón.

Como se me acaba el espacio y todavía me quedan muchos deseos utópicos, sólo me resta pedir que no pierdan las ilusiones.