Ciencia y Política

Veinte años: Luis Donaldo Colosio

Un encuentro con el destino y la circunstancia

Conocí bien a Luis Donaldo Colosio. De hecho durante mi estancia en México cenábamos bimestralmente con él y su inteligente esposa, con quien gozamos la dialéctica de la contradicción y de la discusión intelectual. Él no gustaba mucho de imponer sus argumentos, al contrario, yo lo calificaría como un hombre paciente, bueno, generoso y que sabía sonreír. Este personaje iba a ser Presidente de la República, pero…

El destino, que aunque Ortega y Gasset dice que nosotros lo podemos modificar, las circunstancias y los retos de lo inesperado, así como el azar, o la voluntad divina, alteran nuestras vidas, demostrándonos que como seres humanos estamos sujetos a un poder superior; al que debemos entregar nuestra confianza.

La muerte de este importante ser humano y político con visión de cambio social, conmovió al país y lo llevó a un estatus trágico con problemática social y económica, que nos impidió continuar el progreso que nos había prometido el presidente Salinas y cumplido parcialmente, y que se rompe con una serie de circunstancias, que incluyeron este magnicidio.

Estoy seguro, porque conocí a ambos, que el presidente Salinas le tenía una particular admiración y respeto a Colosio y que los rumores, basados en los mitos que se crean al calor de reiterar suposiciones, no tienen fundamento circunstancial, histórico y legal, pues está bien documentado que Mario Aburto, asesino solitario, fue el que por un acto de locura extinguió la vida de una esperanza para la nación.

Aunque las leyendas, los símbolos y la mitología son muy comunes en nuestra nación, la razón nos obliga a reconocer que no hay pruebas de ellas y por lo tanto no podemos sembrarlas en la identidad cultural de nuestra nación.

Valga un recuerdo cariñoso para un hombre bueno, para una familia de excepción y para sus hijos, mi fraternal abrazo, porque han sido estoicos en su comportamiento juvenil.

Nota: Mi gratitud y lealtad a quienes asistieron a la presentación de mi libro Anatomía de una Utopía; los comentaristas Jorge Treviño, Rogelio Cerda, Abraham Nuncio y el señor rector Jesús Áncer. Salí de ahí con un manto de afecto, que permite sobrevivir mi ya larga acumulada juventud.

luisetodd@yahoo.com