Ciencia y Política

Aguas con la represión magisterial

Un maestro cesado es un guerrillero en potencia.

La mayor parte de la comunidad nacional está aplaudiendo las acciones del secretario Aurelio Nuño, porque se le ve determinación y firmeza en la reforma administrativa y laboral de la educación, y aunque el secretario, en su precandidatura por la Presidencia de la República, no ha tocado la médula académica de la reforma, la gente está harta de la CNTE y de sus "paros locos".

Sin embargo, en la historia de nuestro país, dada nuestra genética social y cultura única, las represiones sin diálogo y con uso de la fuerza han propiciado la desesperación y la creación de grupos violentos que siempre buscan una revolución y alterar el orden social.

Hay que tener cuidado, porque los miles de maestros que han sido cesados sufrirán un conflicto existencial y serán presos de la desesperación por haber perdido su sustento. Eso contagiará a sus familias y amigos, y como el maestro tiene liderazgo natural y una gran capacidad de convocatoria, será una semilla disidente, con ánimos de violencia y capaz de organizar su propia guerrilla, como ha sucedido en el pasado, en México y en otros países de América Latina.

Esa situación de incertidumbre podría agregar una dosis tóxica de violencia e inseguridad al país, que ya está harto de tantos años de sufrir los embates del crimen organizado y que ahora seguramente no quiere vivir de nuevo la violencia, que con la justificante de lucha social, complique nuestra existencia y la supervivencia de las instituciones de la nación.

Me tocó vivir las experiencias de 1968, el 10 de junio y la Liga 23 de Septiembre, y observé la ruptura total del diálogo y los resultados derivados de ese fenómeno, y mi instinto, basado en las evidencias existenciales que forman parte de mi historia, me obliga a opinar que en México, la represión no debe ser la fórmula primaria para resolver los problemas, sino la convicción, el diálogo y la comprensión, así como la compasión y el perdón. Nada justifica la represión, pues la violencia conduce a más violencia y la inseguridad nos lleva a una falta de confianza en las instituciones gubernamentales.

luisetodd@yahoo.com