Ciencia y Política

La nueva Inquisición

Alcaldes en la incertidumbre

Tomás de Torquemada fundó en España, con el apoyo del papa Inocencio III, la Santa Inquisición, y con la excusa de sus antecedentes judaicos y utilizando el escándalo como arma fundamental, torturó y mató a miles de personas.

Tiempo después, en una preciosa isla llamada Sicilia, nació la mafia rencorosa, que con sus patrones, quiso imponer su ley, asesinando a quienes les estorbaban en sus grandes negocios.

En nuestro bello estado, un gobernador popular enarbola la bandera de la anticorrupción y ha creado una combinación de Torquemada y de la mafia, a través de dos personajes: uno, distinguido abogado empresarial de mirada torva; y el otro, simpático y agradable, experto en derecho mercantil.

De ellos, el de origen siciliano, precandidato fallido del PRI a Monterrey, por promesa incumplida, acaba de anunciar que algunos alcaldes, sin dar nombres, tienen nexos con el narcotráfico, y por eso, todos los que detentan el puesto de edil o lo tuvieron, están en la mira del escándalo, pecado que como dijo Cristo: "No tiene regreso".

Torquemada murió sufriendo grandes dolores y los fundadores de la mafia fueron asesinados. Valga este comentario para que se actúe con la memoria histórica y se tenga temor a las consecuencias de la acusación sin pruebas y a la advertencia bíblica de que "aquel que escandalizare, más le valiera atarse una piedra de molino al cuello y tirarse al río".

luisetodd@yahoo.com