Ciencia y Política

Separación de poderes, no divorcio

Hacia un cese humanista

La separación de poderes es la base del Estado moderno porque busca el equilibrio y se basa en la dialéctica hegeliana, pero eso no quiere decir divorcio entre los poderes, ya que tienen la obligación moral de coordinarse en beneficio del interés social, no personal y menos partidista.

Valga esta digresión para exhortar al gobernador y sus colaboradores, así como a los diputados, a establecer una discusión dialéctica en relación a la ley hacendaria que actualmente está en un dilema entre aumentar la participación municipal y hacer caso omiso de la intervención estatal o de coordinarse con el Estado para obras que beneficien a los municipios, pero que no sacrifiquen financieramente las ya muy pobres, endeudadas arcas gubernamentales.

La grandeza de ambas partes en conflicto debe ejercerse pensando en el arte de dar y de servir, y no en el arte de manipular o maniobrar por intereses espurios y fríos del poder, porque si se sacrifican fundamentalmente las finanzas del estado en aras de una rigidez jurídica, se va a producir un fenómeno muy triste:

Me estoy refiriendo al desempleo y la actitud agresiva, poco humanista de cesar a diestra y siniestra en base a que no hay recursos para los objetivos de la entidad, lo que va a causar tragedias personales y familiares, que son contrarias filosóficamente al espíritu del buen gobierno.

Yo estoy de acuerdo en cesar a aquellos que no trabajan, pero le suplico a las autoridades del Gobierno que piensen con creatividad y que en lugar de generar un drama familiar, en aquellos que sí tienen actividad presente, les reduzcan el tiempo de trabajo y los salarios, pero no los hagan sentirse solos ante la adversidad. Esta propuesta se basa en la experiencia de los japoneses que reducen horarios y salarios, pero no hacen ceses fulminantes.

Yo conozco al gobernador y sé de su entraña popular y también a muchos de los diputados, y creo que todos ellos deben tener sensibilidad para cuidar estos aspectos, porque los ceses generan desesperación y violencia intra y extrafamiliar. Por lo anterior apelo al gobernador a que cuide a sus colaboradores y que les frene su instinto salvaje empresarial, y que recuerden que el Gobierno no es un empresa privada, sino social.


luisetodd@yahoo.com