Ciencia y Política

Reforma laboral, administrativa y de organización

¿Y la académica cuándo?


Yo presumo siempre de tener más de cuarenta años de estar en el mundo de la educación, porque creo, igual que Sergio Fajardo, el autor del milagro político de Medellín, que la educación es la panacea que cura todos los males.

Esta exposición permanente, dentro del alma de la identidad de una nación, que la educación representa, me permite opinar que la reforma educativa ha sido fundamentalmente administrativa, laboral y de organización interna. También, que la misma ha durado cuatro años y que en los próximos dos años será muy difícil concretar sus objetivos de sexenio.

Por supuesto que en la propuesta del actual secretario de Educación, Aurelio Nuño, hay buenas ideas, pero desafortunadamente tal parece que las mismas forman parte de un proyecto político del poder y no de un proyecto educativo real. Menciono lo anterior porque pienso que, sobre todo las últimas propuestas, y por qué no el resto de las anteriores, requieren poner particular atención en la formación integral del MAESTRO, pues éste es el nódulo del tema y junto con los directores, que también requieren actualización, son los únicos que, en la práctica, pueden solucionar los problemas educativos de la nación.

Evaluar a los maestros sin prepararlos previamente, y actualizarlos a la modernidad, fue un acto político de represión que no produce resultados reales; ordenar a los directores que actúen a discreción en lo que se llama autonomía de las escuelas, es una aventura temeraria, pues si no se les instrumenta con los apoyos necesarios, también será un fiasco.

Por ejemplo, me pregunto: ¿Serán capaces de seleccionar y nominar 200,000 subdirectores que se necesitan en las escuelas, según el proyecto? Y ¿podrá haber gestión educativa y generación de ingresos en las 100,000 escuelas ubicadas en las "áreas marginadas". Éstas son sólo preguntas que muestran la falta de congruencia entre proyecto y realidad.

Espero que al menos se inicie la reforma académica con supresión de la reprobación precoz; se evalúe por aptitudes; se simplifique el currículum a cinco actividades básicas relacionadas con: lectoescritura, comprensión, matemáticas, usar las computadoras y aprender inglés. Si se logra esto, más la Revolución de la Educación Normal, avanzaríamos dentro de la realidad.


luisetodd@yahoo.com