Ciencia y Política

Qué me importa estar en contra de la ley

"Si estoy al lado de la justicia". Flores Magón.


El gran anarquista mexicano tenía ese dilema y mi amigo Alberto Anaya lo usaba para justificar la invasión a predios particulares, cuando era un luchador social.

Ahora parece que mi querido amigo Mauricio, alcalde de San Pedro, lo quiere utilizar para correr a una juez y justificar sus grupos rudos, que estoy seguro no dependen de Marcial, que es un excelente personaje y hombre legal.

¿Qué hacemos entonces, tomamos la justicia en nuestras manos y hacemos lo que consideramos correcto? o ¿aguantamos el latoso peso de la ley y actuamos en consecuencia con el estado de derecho?

Vieja dicotomía, pero los grandes anarquistas como Tolstoi tuvieron que rendirse ¿y nosotros, nos rendiremos también? o seguiremos buscando en un cuarto oscuro un sombrero negro que no existe". Chesterton.

Estas introducciones nos muestran que la ambivalencia de derecho y justicia existe, pero si cada quien la aplicara conforme a sus emociones, la ciencia del derecho no tendría justificación alguna. Por eso, los juristas insisten en el estado de derecho, y ni modo alcaldes y funcionarios, no hay de otra sopa.


luisetodd@yahoo.com