Ciencia y Política

La reforma: canasta de cuentos mexicanos

No perdimos; se nos acabó el tiempo (Lombardi).

Leí con mucha atención la presentación que envió Javier Treviño a las redes sociales, y escuché al secretario Nuño hablar sobre una reforma, que según él, será auscultada en los consejos técnicos de las escuelas en todo el país, culminando la consulta el 29 de agosto. Obviamente que a esas "expertas autoridades" se les olvida que en las escuelas están de vacaciones, por lo que será imposible consultar a los maestros.

El contenido y el diseño me impresionaron, por la belleza plástica, la comunicación visual, la impregnación conceptual y la claridad en los objetivos a alcanzar para al final encontrar el estudiante ideal del México mágico, que dentro de esa fantasía hecha planeación para generar el mito de la esperanza, está inserta la presentación antes mencionada.

Por supuesto que a mí, y estoy seguro que a todos los que hemos estado en el mundo de la educación, nos llena la presentación, la idealización de la misma, la necesidad de los temas que allí se describen y la expectativa de que algún día podremos obtener esos resultados; sin embargo, como dice el pensamiento sajón: la planeación y la idealización son muy bellas; pero en ese proyecto no vemos el know how (cómo lo vamos a hacer).

Tampoco encontramos la infraestructura real actual con la que se va a trabajar, y probablemente la falta de experiencia de las autoridades, el poco conocimiento de los centros escolares, y quizás un toque político para acelerar el proceso, fue lo que propició esa distancia entre el objetivo y la realidad.

Uno de los grandes problemas que descubrí en ese bellísimo documento es, que no se aclara conducentemente cómo le van a hacer para modernizar, actualizar, generar educación continua y preparar adecuadamente al maestro, que es y seguirá siendo el núcleo del cambio, que durante mucho tiempo ha sido olvidado en su formación normal y lo evaluaron a sabiendas que saldría mal, para luego reprimirlo.

Después de consultar a expertos, no sé si todo esto es una vacilada elegante, un fraude o un mito, o forma parte de la ignorancia supina del secretario de educación y sus colaboradores.

luisetodd@yahoo.com